Valorando la Vegetación

Si viajamos por la carretera hacia Darién o pretendemos llegar a Tortí que es la comunidad más oriental de la provincia de Panamá, vamos a encontrar la comunidad de Guacuco.

El paisaje que resalta aparte del caserío existente se puede describir de la siguiente manera:  A mano izquierda una gran planicie con suelos bastante fértiles, que se extienden hasta tocar con el río Chucunaque o algunos de sus afluentes y a la mano derecha, la misma planicie aunque más corta y sobre todo, menos ancha, ya que colinda con una pequeña cordillera que corre paralela a la carretera.  De esta pequeña cordillera deseo conversarles.

La primera parte está completamente deforestada ya que al igual que la planicie, fue desmontada y sembrada de pasto, lo que fue parte del “progreso” que traería la construcción de la carretera.  La otra parte permanece con bosque secundario y sobresale el verdor de la floresta y las nubes que allí se posan al condensarse el agua que se evapora.

En esta pequeña cordillera existen los nacimientos de las únicas fuentes de agua del lugar, que dicho sea de paso, son muy escasas.

Es aquí en una parte del área boscosa donde se encuentran la toma de agua de un acueducto rural que abastece a gran parte de la comunidad, la otra parte está en la zona de corredor de conservación de las plantaciones de la empresa Ecotopía.

En verano la parte deforestada arde al punto de que el humo impide el paso de los vehículos por la carretera, pese a todas las prohibiciones que se le ocurra poner a Mi Ambiente.

Al iniciar la temporada de lluvias del presente año, me solicitaron realizar una valoración ambiental de la parte boscosa y para ello se establecieron unas parcelas de medición y evaluación, parecidas a las que se establecen en los inventarios forestales.

Lo interesante de este ejercicio fue que la parcela más pequeña donde se cuenta y mide toda la regeneración de plantas del año, con diámetros menores a una pulgada, no había nada; pero los árboles que caían en este rango, todos tenían alturas mayores a 5 metros y todos eran especies de maderas duras.

La explicación es sencilla; la regeneración es muy escasa porque la luz solar ya no entra o entra muy poco hasta el suelo, aparte de que el suelo tiene una buena capa de hojarascas en proceso de descomposición y los arbolitos que se encuentran, son de cinco a más años y están creciendo para buscar la luz solar y serán los árboles de primer dosel y las maderas finas del futuro.

Dos aspectos interesantes que notamos fueron:Primero, las fuentes de agua o riachuelos, pese a que el invierno ya había empezado, el agua corría y se mantenía cristalina o sea que el suelo no se arrastraba con las lluvias, porque había buena cobertura.  Otra cosa fue que se escucharon cerca el aullido de los monos, signo de que la fauna retornó al área y no solo monos, sino que encontramos un ave familia del quetzal y cuyo avistamiento es muy difícil y allí la vimos en su nido a escasos 5 metros de distancia; la fotografiamos y no se espantó.

Esta reserva puede tener entre 25 y 30 años que no se tala y miren el estado de resiliencia en que se encuentra.  Yo le pedía a la Universidad Regional, que se desarrollaran investigaciones para medir por lo menos, el caudal de las quebradas en esta parte y en la parte deforestada que incluso se secan en el verano y en los años de fenómeno del niño la situación es realmente crítica.

Espero que con la nueva Ley de Incentivos a la Conservación Forestal, la investigación tome más importancia que ahora, no solo por la propia Universidad, sino por el propio país que lo está reclamando. Pareciera que la ciencia paso a un lugar secundario hasta en la universidad.

¡Que Tamal!

Un País de Plástico

By Blas Moran

 

 

Qué difícil resulta para el hombre, hacerse una autocrítica y más difícil todavía producto de ella, tener que cambiar actividades, si ésta altera su modus vivendi.

Si se encuentra que nuestra actividad ha traído consecuencias que pueden ser consideradas como negativas o por lo menos perjudiciales en alguna medida, estamos prestos a “tercerizar” la responsabilidad.  O sea, la culpa no es mía, es de cualquier otro.

Esto ocurrió con el proyecto de Ley aprobado para eliminar gradualmente las bolsas de polietileno en tiendas y almacenes.

De todos es sabido, los numerosos problemas que este producto, que inicialmente se pensó que mejoraría la vida, le ha traído a la familia, a la comunidad, al país y al mundo.  Esto es innegable. Qué ocurrió? Que de una vez salió el “Santo Oficio” del comercio panameño (Cámara de Comercio, APEDE, SIP, etc.) y concluían que el problema no es el plástico sino la falta de educación del que recibe los envases y por eso terminan arrojándolo a los ríos y van a los mares.  Eliminar ese producto atentaría contra la industria nacional y para reducirlo requieren de un tiempo prudencial (casi infinito) para que los inversionistas se acomoden. Casi es el mismo cuento de los diablos rojos, de los bien cuidaos, de las invasiones y sigue un largo etc.

Lo cierto es que estamos asfixiándonos en basura y que no solo nos asfixiamos nosotros, sino que contaminamos las fuentes de agua, los mares y también asfixiamos a los animales de monte y mar.

Cuando no había plástico, las señoras iban al mercado con su canasta tejida por nuestros artesanos o con bolsas cosidas por ellas y les aseguro que los ríos no estaban como están ahora.  Todavía yo sé envolver en papel amarillo desde una libra de azúcar hasta 10 centavos de pimienta aprendido en la tienda que teníamos en Cabuya.

Las comparaciones siempre son odiosas pero yo recuerdo que en los tiempos de La Unión Soviética no existía el plástico aparte de las limitaciones suntuarias que tenían, pero casi en su totalidad hombres y mujeres tenían en su bolsillo una bolsa que sacaban para guardar cualquier cosa que tuvieran que llevar a casa y Moscú era una ciudad de millones de habitantes.

Es cierto que el plástico mejoró la apariencia del producto y facilitó su comercialización, pero ha causado muchos daños ambientales y de salud. Han visto ustedes como quedan nuestras calles después de los desfiles, carnavales y pronto Navidad?  Entonces hay que hacer un alto y regresar a  caminos más sustentables y de seguro que no será lo único; ya que en los años 80 el escritos Alvin Toffler anunciaba la vuelta atrás de muchas cosas y hábitos, algunas de las cuales son paradigmas de progreso y que tendrán que eliminarse y volver a formas ya archivadas; para muestra un botón:

1.        La energía nuclear (reactores) se regresa a fuentes de energía limpias.

2.       Las grandes fábricas con miles de obreros automatizados con alta concentración de capital y maximizar la producción en un punto, se regresa a la fabricas mas pequeñas pero con ubicación estratégica aunque queden distantes una de otras pero con menos mano de obra y mas automatización (Esto no lo ha entendido D.Trump).

3.       La producción masiva y propaganda para varias los hábitos alimenticios de poblaciones enteras, que después generan pandemias de enfermedades como la obesidad. Se está regresando a hábitos alimenticios antiguos mas saludables.

Tenemos que volver al papel o cualquier otro producto biodegradable, que los hay.

Sé que saldrán otros a plantear, que para producir papel hay que talar muchos árboles, pero recordemos que la madera no es la única fibra de la que se hace papel.  En otro escrito ya comentamos cuándo y por qué se sustituyó el cáñamo por la madera.  De pronto este es otro producto que debemos “des satanizar” y regresar a él y sustituir el método actual que consume toneladas de acido sulfúrico para fabricarlo pero que actualmente es monopolio de consorcios trasnacionales.

Por lo pronto los envases y bolsas de plástico han contribuido a ensuciar los mares, los ríos, las ciudades y los pueblos del campo y han hecho retroceder en la mente del ciudadano la ya reducida conciencia de limpieza y urbanidad que tenía; luego entonces, deben ser eliminadas gradualmente como ya ocurrió y está ocurriendo en muchos otros países.

"Lo cierto es que estamos asfixiándonos en basura y que no solo nos asfixiamos nosotros, sino que contaminamos las fuentes de agua, los mares y también asfixiamos a los animales de monte y mar."

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Panamá Puente del Mundo

 

En el mes de la Patria, aprovechando uno de los largos fines de semana, me quedé en la ciudad y le pedí a mis hijos que me llevaran a conocer el Museo de la Biodiversidad.  Debo confesar que a estas alturas no lo conocía, como tampoco conocía el nuevo paseo de Amador.

Yo creo que sobre todo , los que algo tuvimos que ver con las luchas reivindicativas de nuestra soberanía y la recuperación de todo este territorio, tenemos el derecho y el deber de recorrer y disfrutar por lo menos una vez, de todo ese complejo turístico; y aunque al recobrarlo sintamos que hay fisuras por las que se destila corrupción y oscuras acciones, no es menos cierto que ahora todo ese territorio es nuestro, igual que la corrupción.

Bueno, ese es otro cuento que da para un artículo, solo ese tema.  Yo deseo compartir con ustedes mi impresión en el Museo de la Biodiversidad.

Sin lugar a dudas, tanto la estructura como la información que se presenta, está dirigida principalmente a los panameños. 

Hay que conocerla, interiorizarla y valorarla.  Yo salí de allí sintiéndome más panameño y más responsable con mi país y el mundo.  Casi que es obligatorio visitarlo con el tiempo suficiente.  No es una visita turística dentro de una agenda apretada de tiempo; es para contestarte las preguntas: de dónde venimos?  Qué somos? Y hacia dónde vamos?

Ya en escritos anteriores les había comentado que el istmo de Panamá emergió del mar y unió América del Norte con América del Sur y formó ese puente de vida que permitió que plantas y animales cruzaran en una y otra dirección.  Empezó así el gran corredor biológico que todavía hoy sigue siéndolo.

Este puente biológico facilitó la conexión terrestre, pero partió en dos lo que antes era un solo océano y las corrientes marinas fueron desviadas hacia otras direcciones, provocando con ello cambios mundiales tan extremos en el clima, que se produjo heladas en algunas partes y desiertos en  otras.

Así mismo la fauna marina empezó una era de adaptación a mares más fríos o más calientes y así ese pequeño puentes que es Panamá, tiene en el norte un mar más cálido y en el sur un océano más fresco.

Se imaginan ustedes que ese evento que ocurrió hace casi 4 millones de años, empezara a dar marcha atrás y que producto del calentamiento global los océanos suban de nivel y el puente vuelva a convertirse en varios islotes y lo que hoy son dos océanos vuelva a ser uno?  Esto igual que en un inicio, no será en un año, ni diez: será un proceso.  Pero en el interín se irán sucediendo cambios tan abruptos en el entorno, que nada volverá a ser igual.

Como coincidencia en la tarde después de visitar el museo, pasaban en el canal de National Geographic un documental con muchas entrevistas realizadas por Leonardo Di Caprio, a científicos, políticos, campesinos, indígenas y terminaba con su intervención en las Naciones Unidas.  Todo giraba sobre lo que ocurría ya en distintas partes del mundo, por efectos del cambio climático y las consecuencias futuras de no tomar las medidas necesarias en la actualidad.

Las grandes emisiones de CO2 a la atmósfera están alterando de tal forma la delgada capa que cubre la tierra, que ya no podrá protegernos como hasta ahora, de los rayos del sol; y no es que eso pasará; ya está pasando; ya hay comunidades indígenas enteras que han tenido que emigrar porque la isla donde vivían se inundó y desapareció.

Las economías más prósperas en el mundo, son también las que más contaminan y más CO2 envían a la atmósfera, por lo que se han puesto la meta de reducir las emisiones de CO2 pero resulta que el señor Donald Trump, no está convencido de los efectos del cambio climático (y él no es el único) por lo que anunció que retrasará su compromiso de reducción de emisiones.

El gran problema es que la tierra y su entorno tiene su propio calendario y no toma en cuenta quien está de acuerdo y quien no y se afectarán las áreas que se tienen que afectar, estén o no de acuerdo.

Algo tan insignificante como el istmo de Panamá, sale a flote y provoca el cambio del clima del mundo.  Sabemos con certeza lo que ocurrirá, si la temperatura en los polos aumenta un grado?  No se trata solamente de que se mueran los osos polares, los trópicos cambiarán irreversiblemente y la producción de alimentos se verá afectada y la hambruna aumentará por todas partes. Qué le tocará a las poblaciones afectadas?  No hay alternativas, hay que emigrar y para dónde? Ya ustedes lo están viendo.

No se trata de teorías “maltusianas” de posibles catástrofes.  Ya está ocurriendo; el cambio climático está entre nosotros y lo tenemos también en Panamá y todavía hay personas que o no se dan cuenta o creen que las medidas se pueden retrasar “mientras hago unos reales más”.  Eso lo dicen los inversionistas, comerciantes y promotores de bienes raíces, pero mientras, en invierno nos inundamos y en verano el sol nos cocina.

O empezamos ya a actuar con responsabilidad individual y colectiva o después puede ser muy tarde.  Durante esta semana se realiza en Bon, Alemania, otra reunión internacional sobre el tema y Filipinas resalta la carencia que existe en los países ya afectados como ellos, sobre los resultados de investigaciones que se han realizado y lo mismo ocurre en América. Tailandia reporta que los periodos monzonicos cada día son más impredecibles y con cada inundación y ya van tres se inunda 30% de Bangkok y las consecuencias son catastróficas para el comercio mundial

Yo soy un convencido de que los países con economías centralizadas, están en mejor condición de planificar e implementar medidas para frenar los efectos del cambio climático. 

No me refiero ni a comunismo, ni socialismo, ya que esto no es un problema político, sino un problema físico, técnico científico, congrves efectos económicos.

Esto podemos discutirlo posteriormente, pero mientras pensemos desde nuestro Panamá, cuál debe ser nuestro rol para contribuir desde lo local a  frenar un problema global.  Larga vida y éxitos al Museo de la Biodiversidad

El 3 de Noviembre Viene, el 3 de Noviembre Va

Al llegar las fiestas patrias y se cuenta con edad como la mía, aunque no quieras no puedes evitar comparar las actividades que se realizaban en los tiempos que tú creciste con las que actualmente se realizan.

Algunas se las tragó la vorágine de una ciudad que ha crecido casi como una macrocefalia; otras actividades han tomado fuerza o simplemente han nacido y se han posesionado en los programas de las festividades.

 

Yo trato siempre de no caer en la máxima de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero hay cosas que si se cambian, estás desdibujando con ello la identidad de un pueblo.  Por ejemplo, a mi juicio, si se  cambian fechas como el 28 de noviembre, para hacer un puente el fin de semana y beneficiar a los comercios de alguna localidad.  Qué es más importante? La identidad cultural de un  pueblo. O las cajas registradoras del comercio local?

Volviendo al 3 de noviembre, hay dos cosas que quería resaltar y compartir con ustedes.  La primera es con relación a las dianas.  Este acto lo conozco desde que era un niño y me despertaban de madrugada para dar los buenos días a la Patria, escuchando las dianas y luego a arreglarse para ir a cantar el himno a la Catedral.

Yo no sé si en otros países se realizan actos similares.  En años posteriores las bandas de algunos colegios tomaron la iniciativa de llevar una especie de serenata al Director del Colegio o al Director de la Banda; esto se popularizó y hay que aceptar que se degeneró y ya no era a las 4:30 a.m., sino desde las 12:00 de la noche y se acompañaba de licor y se mezclaron los adultos con los estudiantes.  Qué ocurrió? Que en vez de disciplinar y normar la actividad, se prohibió totalmente.

Yo creo que fue un error, porque la ciudad cada día se alarga más y nuestro sistema de transporte no es eficiente, entonces es muy difícil que ciudadanos de Tocumen o Felipillo puedan desplazase hasta la Presidencia.  Lo mejor era, primero disciplinar a las bandas y ubicar 2 ó 3 lugares estratégicos, donde no más de 4-5 bandas tocaran dianas a la misma hora que en la Presidencia, de 4:30 hasta las 6:00 a.m., ni un minuto más, ni empezar antes y que no se mezclen bandas de adultos y estudiantes.

 

Esta actividad bien organizada, ya sea por el Alcalde o Representante o una Junta de Festejos, les aseguro que etiqueta a la ciudad y al país y le da identidad.  Nadie puede objetar, que el que se abra la casa presidencial en plena madrugada y el Presidente salga a recibir al pueblo y se toquen dianas con ritmos de nuestra cultura caribeña, es único y así lo manifestaron los numerosos turistas que allí estaban, disfrutando con los nacionales.

Otra iniciativa muy panameña han sido las llamadas Bandas independientes.

La iniciativa fue buena y caló bien en la ciudadanía, pero todo lo que crece sin control, se degenera; al punto de que ya entraron al juego otras bandas; las bandas criminales y se hizo un amasijo que involucró también a las bandas estudiantiles.

Las bandas independientes pueden y deben ocupar su lugar y ser normadas con leyes para adultos; luego entonces no deben haber menores de edad en ellas; así mismo las bandas estudiantiles son normadas y disciplinadas por reglamentos para estudiantes y no debe haber particulares en ella.

Anteriormente las bandas todas eran agrupaciones en las que se ganaba el derecho a entrar con las notas o el rendimiento escolar.  Ahora los estudiantes fracasados son los primeros que entran a las bandas.

El participar en una banda involucra sacrificio, tanto para el plantel educativo, como para los padres de familia; luego entonces debe ser orientado a los mejores estudiantes, como premio a su esfuerzo.

Es un orgullo representar al Colegio en cualquiera actividad y esta es una.

Las bandas tanto de estudiantes, como las independientes, gustan mucho fuera de nuestras fronteras; pongámosle un poco de orden y convirtámosla en un producto marca PANAMÁ y que se la copien, que importa.  No fue así que salió el reggaetón? Pero como dice el dicho “cada loro en su estaca”, no mezclemos las cosas.

Para finalizar, hay un tema que escuché en una radio emisora que trasmitía los desfiles.  La pareja de comentaristas resaltaban lo siguiente.  “hace años las batuteras eran escogidas de entre las niñas más esbeltas y guapas y hoy parece que la que no tiene oído para tocar un instrumento la meten a batutera y es por eso que son obesas y no muy agraciadas”.

Es que no estamos viendo la realidad del problema.  Es que el 50% de nuestras niñas, particularmente de estratos bajos o son obesas o tiene sobrepeso.  No hay de donde escoger.  Se me ocurrió entonces la idea de que se restrinja a las estudiantes que aspiran a ser batuteras su participación, si no tienen una masa corporal adecuada.

Que se entienda que no es por discriminarla, ya que se requeriría el apoyo de la profesora (que también es obesa) y de la madre de familia (que también puede serlo).  Hay que convencer a las jóvenes, de comer sano y hacer ejercicios.

Aunque parezca chistoso, estamos frente a un serio problema y que se debe tomar con toda la seriedad del caso.  La OMS sacó el mes pasado un largo y didáctico documental para denunciar y a la vez, concienciar sobre este problema que amenaza con convertirse en pandemia y que como siempre, amenaza a los países más pobres.

Las enfermedades que siguen a la obesidad serán casi imposibles de controlar, por la cantidad de recursos que demandan.

Las trasnacionales de los alimentos y conexos se han apoyado en la globalización para imponer y cambiar hábitos alimentarios, principalmente a las poblaciones más pobres y producto de ello se ha provocado una obesidad prematura, que afecta a los estratos bajos de la población.  No es el momento para discutir sobre este problema, pero no se puede soslayar.

Resumiendo, quizás no nos hemos dado cuenta lo diferente que celebramos nosotros las fiestas patrias, desde el nacimiento de la República y saben por qué: porque en el resto de la región, los desfiles son militares y se hace un despliegue del poderío militar.  Nosotros no tenemos ejército; entonces nuestro despliegue es cívico y civil y sobre todo diferente.  Esto atrae turismo, pero requiere de ordenar las cosas y sobre todo de que la población se apropie de ello y lo convierta en parte de su identidad y que orgullosamente diga. ESTO ES PANAMA.

El Nance, una Fruta muy Nuestra

En conversación  con mi amigo Chepe de Medellín, me preguntaba ´él, qué fruta podría identificar al panameño por su consumo frecuente y el conocimiento de la población; por varios minutos me quedé pensando y luego me vino a la memoria una y le contesto, ya la tengo, se llama el nance.  Para mi sorpresa ni siquiera la conocía y eso me motivó a buscar un poco más información sobre esta fruta.

El nance, cuyo nombre científico es Birsonima crassifolia (L.) es oriunda del sur de México, Centroamérica, parte de Colombia y Brasil, pero solo se reporta su consumo humano en mesoamerica, Panamá y alguna localidad de Brasil (Murici).

El nombre es de origen maya (nance, nauche, manchic, manzi).  Los quichés de Guatemala dicen que la deidad Ucub Cuquix solo comía frutas de nance.  Otros autores mencionan que la palabra nancinta se desprende del nombre tonantzin (nuestra madre), diosa de la procreación.

En sitios arqueológicos de Azuero se encontraron semillas de nance y de jobo y también se han encontrado en relictos prehispánicos en Honduras.

Crónicas de Portobelo lo mencionan como un árbol medicinal y algo tóxico la corteza.

Ya en tiempos actuales podemos encontrar variedades de nances o nancites, dependiendo de los sitios donde crecen.

En lo personal he visto nances del tamaño de una aceituna de las más grandes, hasta pequeños como una pimienta.  La mayor variabilidad las he visto en los suelos volcánicos de Guatemala y Nicaragua; la forma más frecuente de presentación es en forma de licor, conocido como vinos o en venta directa en bolsitas de frutas, ya bien ácidas o casi dulces como una ciruela.

Los colores van desde un amarillo pálido, hasta un verde olivo y otras variedades naranja, hasta rojas como un jobo, que es otra fruta que se asocia con el nance, desde la época prehispánica.

En Panamá es donde más variedad de platos se consumen de manera corriente, no como un invento gastronómico; la más común es la chicha y que es conocida en todas las provincias del país.  De chichas pasamos a duros, helados y la famosa pesada de nance con maíz nuevo y queso blanco.  Este postre es conocido a lo largo y ancho del país y deseo recordar la mermelada de nance, que se le ponía a los raspaos cuando los siropes eran de frutas naturales.  Deben haber otras recetas, pero de manera localizada en alguna comunidad.

En Brasil se utilizan los nances ácidos para preparar guisos  para carnes; yo no los he probado, pero siento que debe ser buena receta, muy parecida al lomo en salsa de tamarindo.

Debo confesar que yo no soy muy consumidor de esta fruta porque aunque me gusta su sabor, “me patea el hígado”.   Lo cierto es que el nance es conocido por todos los panameños y hemos aprendido a consumirla en distintas formas y es un recurso que crece en todo el país ya que el árbol se asocia a suelos no tan fértiles en condiciones de sabana.  No sé si hay otra fruta nativa que se conozca tan bien como el Nance.

Sembrando Arroz

 

Cuando hablamos del arroz, estamos hablando del cereal más difundido en el mundo y se ha manipulado tanto genéticamente, que podríamos decir que hay un tipo de arroz para cada antojo gastronómico que se le ocurra y siguen apareciendo otros.

En el caso de Panamá, desde nuestra poca educación gastronómica, arroz es arroz y nos importa poco que venga de China, Vietnam, EEUU, Guyana o Ecuador y si de por medio está un negociado como ocurre actualmente, poco importa la denominación de origen.

Lo cierto es que al final del camino es a la cocinera del hogar la que le toca lidiar con el producto y escuchará la queja de que: se quiebra, está harinoso, se aguacha, queda tieso, huele feo, etc.  Achacárselo a la marca no es tan efectivo, ya que si se compró mediante negociado arroz barato, todos los molinos tendrán el mismo arroz, la única variación sería en la forma y tipo de molienda.

Bueno, pero mi interés mayor es compartir con ustedes algo que muchos ya lo olvidaron, otros nunca lo conocieron; se trata del “arroz fututiao” y el “arroz sudao”.

Ambos métodos eran utilizados por el hombre del campo, para poder utilizar el arroz que aún no había llegado a su plena maduración.  El arroz para almacenarse o pilarse debe tener un punto adecuado de humedad.  Si estás en verano, se utilizar el sol, pero si es en invierno, tendrás que utilizar el fuego.

Para el arroz “fututiao” se utiliza el arroz casi maduro con la mitad de la espiga con granos verdes, se desgrana y se coloca en una paila grande, se pone al fuego y se le revuelve con un mecedor, hasta que todo el arroz se ponga de color amarillo y dé el punto de humedad; en algunos casos si se pasa de calor los granos explotan como las palomitas de maíz y esos granos son peleados por los niños.

Para medir cuándo llega al punto, se utiliza una totuma (calabazo) y cuando al revolverlo no se le pega ningún grano de arroz en el fondo, es signo de que la humedad es la adecuada para pilar.  El arroz se riega en un cuero o una hoja de zinc para que enfríe y se pila de inmediato.

El arroz sudado se hace con arroz maduro, pero recién cosechado; se lleva al fuego y con la paila caliente se agrega un poco de agua que al evaporarse facilita que el grano de arroz pierda humedad.  Se revuelve constantemente hasta que dé el punto.  Este arroz también se pone a enfriar y puede guardarse para pilarlo posteriormente.

Cualquiera que sea el método, el arroz adquiere un sabor especial y acompañado de aceite de coco es un sabor muy panameño.  De que el precio de este arroz es superior, claro y la gente lo paga.  Hace ya varios años en el Mercado de Santiago uno lo encargaba y costaba B/1.50 la libra, pero como todas esas cosas se han perdido, de seguro no lo encontraran.

En Costa Rica lograron pilarlo en molinos eléctricos y no en pilón y se conseguía en el mercado con mucha facilidad, le llamaban arroz de fiesta, pero también se ha perdido.

En Darién se cultiva un arroz en las vegas del rio Tuira y le llaman “”arroz de castaño”; como se siembra en partes que el río inunda periódicamente, este cultivo lo pueden realizar todo el año y algunos agricultores mandaban a vender quintales de arroz, a veces hasta Panamá y yo le planteaba que por qué mejor no lo secaban y procesaban allá, ya que para ellos la leña era barata y podrían vender el arroz en tres o cuatro veces más, de lo que estaban vendiendo y de seguro que mercado tendría y hoy que se ha puesto de moda la cocina panameña, sigo pensando que es una alternativa para el productor pequeño, que no puede ni quiere competir con el productor industrial, pero que necesita un mercado.

Para los que nunca probaron ni conocieron el arroz “fututiao” o el arroz “sudao” les cuento que es un sabor que les hace falta en su ADN y para los que lo probamos y hace mucho tiempo que no lo hacemos, les aseguro que añoramos ese sabor de arroz nuevo, que tanto disfrutamos.

Mientras tanto, a seguir comiendo arroz de Guyana, aunque nuestros productores ya empezaron la cosecha porque así lo dictamina nuestro Desarrollo Agropecuario y no se le ocurra venderlo a precio mas bajo que el importado porque quedara enjuiciado como los cebolleros. Se dice que seguimos creciendo, aunque caminemos en sentido contrario al desarrollo.

Vietnam–Panamá Casi Similares


Si revisamos un mapa topográfico del mundo notaremos que Panamá se ubica entre los paralelos 7 y 10 del hemisferio norte y si seguimos estos paralelos hasta pasar Asia, llegaremos hasta la parte sur de Vietnam, que se localiza entre los paralelos 8 y 15 del mismo hemisferio. Esto quiere decir, que tendremos muchas similitudes ambientales, sobre todo climáticas, condicionadas desde luego por factores topográficos, antropológicos y regionales que necesariamente marcarán las zonas vida imperante.
Para la gran mayoría de las personas, el mencionarle “la Conchinchina” es sinónimo de un lugar tan lejano, que se podría decir en el infinito más uno; pues, para su conocimiento, la Cochin china es todo el sector del sur de Vietnam, justo entre los mismos paralelos que Panamá.
Así que guardando las proporciones, podríamos parodiar “habanera de Cádiz” y decir: Panamá es Vietnam con más negritos y Vietnam es Panamá con más arroz.
El sur de Vietnam es un área densamente poblada, parte porque está ubicada en el delta del rio Me Kong y dando origen a grandes planicies de suelo altamente fértiles, comparables con el delta del río Nilo; esto hace que el arroz que es originario de esa zona, crezca y se produzca de manera asombrosa, aparte de este gran cultivo, el resto de la vegetación es tan similar a la nuestra, que hace que mucho de los sabores de sus comidas ya estén en nuestro ADN culinario.
Mi hija que viaja a Vietnam por negocios, es una fanática de la comida del sur de Vietnam, por lo sana, fresca y sabrosa, incluyendo la gran variedad de sopas en la que se utiliza mucho el culantro nuestro.
Los frutales son tan abundantes y los, han desarrollado tantos que frutales de américa, los ves en la calle más que en nuestros mercados, tal es el caso de la piña, guayaba, además de mangos, naranjas, mandarinas, compitiendo con los frutales de ellos como mamón chino, leen chi y una especie de coco que solo crece en áreas inundadas.
Vietnam es un país que históricamente ha sido invadido por muchos: los japoneses, los chinos (los dominaron 1000 años) luego la Unión Soviética y luego los franceses y finalmente los norteamericanos. Y a todos los ha sacado con mucho esfuerzo, sangre y tiempo, pero los saca. Cada uno de ellos ha impactado en su cultura, costumbres, comidas, pero sus valores como pueblo y sociedad son inquebrantables.
Los franceses le aportaron ese toque europeo a la comida, que la hace muy diferente a la china. Los enseñaron a comer y fabricar el pan como los franceses y los comedores populares le sirven un pan baguett calentado en fogón, que es una delicia; los desayunos son para degustarlos por horas.
Después de una guerra tan atroz como la pasada, casi que no se puede creer la capacidad de resiliencia que tiene ese pueblo y hoy día es un país con una economía creciente, exportador de arroz, café, cacao y de un producto que a mí me llamó mucho la atención. Producen y consumen yuca, más que muchos países de América. Saben por qué? Porque aprendieron a sembrarla bajo el bosque, para que los gringos no la vieran desde el aire y les regaran herbicidas. Hoy día tienen variedades adaptadas a sus condiciones y de una calidad excepcional para su cultivo y para su consumo.
Que tienen problemas? Claro que sí, pero son en menor categoría; por ejemplo: para activar la economía y generar empleos, el Estado ha permitido que muchas trasnacionales confeccionen ropa de marcas, zapatos, artículos de cuero en el país, para diferentes franquicias o marcas. Esto ha abierto una brecha para que se vendan falsificaciones de todas las marcas habidas y por haber. Existe un mercado parecido a salsipuedes, pero solo de marcas y allí encuentras todas. Desde Dolce y Gabana, Dior, Diesel, Chanel,o la que sea; lo mismo se da en Beijing, India y Tailandia, pero saben cuál es la diferencia que yo noté? Este mercado es casi que exclusivo para turistas, porque los nacionales compran marcas vietnamitas. Me decía el guía que él compraba ropa vietnamita, porque esa le duraba y la de esas marcas o se dañan rápido o cambian de un año a otro.
Lo que salta a la vista, es que no tienen arraigado el consumismo como cultura y eso es entendible, después de todas las invasiones que por siglo han soportado.
El turismo ha ido creciendo notablemente y un porcentaje alto lo componen norteamericanos que o estuvieron allá o tuvieron algún familiar que murió allá. Para ellos hay numerosos recuerdos de la guerra, cadenas relojes y sobretodo encendedores de los que le daba el ejército a todo soldado y que ellos le gravaban mensajes nombres etc. Bueno, puede comprar la cantidad que desee porque la gran mayoría son fabricados allá y hasta se los ensucian de tierra para simulas que estuvo enterrado.
Quiero concluir esta casi crónica, resaltando la entereza y lo heroico de ese pueblo y en lo ambiental, lo mucho que podemos aprender de ellos, pese a las similitudes que tenemos, aunque estemos en la “Conchinchina”.

PD El área geográfica se llama Cochin china y la palabra popular se dice Conchinchina.

Importancia de las Artesanías

Hace algunos días leía la columna de mi buen amigo Milciades Ortiz.(MAO) En ella Milciades resaltaba el progreso que ha tenido la Feria de Artesanías, que anualmente se celebra en Atlapa y resaltaba también que el nacional hoy día acepta mucho más la artesanía panameña que la que viene de afuera,no como ocurría antes. Si bien son ciertas las observaciones del amigo Milciades, yo creo que hay que resaltar dos aspectos. Uno es el apoyo aunque reducido que el Estado le ha brindado a partir de la década del 90 a los grupos de artesanos y facilidades para accesar a los mercados. Segundo, el incremento significativo de la calidad de los productos elaborados.
De artesanías que no se diferenciaban con una manualidad de estudiantes de primer ciclo, se ha dado el salto a verdaderas obras de arte aunque todavía queda camino por recorrer.
Decía Vargas Vila el escritor colombiano, de manera peyorativa, que un artista era aquel que hacía lo que él deseaba, producto de su inspiración y que un artesano, era el que hacía lo que le pedían, producto de un mercado. Yo no estoy de acuerdo, porque restarle calidad y arte a las manos de un artesano, es una actitud muy mezquina.
Solo pongo un ejemplo: las tallas en semillas de tagua; esas miniaturas de animales y flores, es absurdo plantear que no hay arte. Los grandes pintores y escultores también realizan trabajos por pedidos.
Ahora bien, las artesanías tienen una característica muy especial. Están muy ligadas a los recursos naturales del entorno del artesano y es por ello que le da una identidad a cada grupo de artesanos y a cada localidad donde ellas se elaboran.
De la misma manera los residentes además de los propios artesanos, adquieren un sentido de propiedad, que se fortalece cada día y le da sentido a su vida, en el lugar de residencia.
Si usted habla de los sombreros “pintao” lo identifican de inmediato con el lugar de su fabricación; si menciona los muñecos Judas de navidad ya sabe de qué lugar se está hablando.
Es importante que los gobiernos se preocupen por fortalecer las artesanías en todo el territorio, pero es igual de importante, fortalecer la identidad cultural de los diferentes lugares donde estos se elaboran y que los artesanos se apropien de estas manifestaciones culturales, que identifican a su comunidad. El proceso de descentralización, tiene un importante papel que cumplir en este proceso.
El profesor Ornel Urriola nos dice: “Si no fortalecemos y perdemos paulatinamente estas manifestaciones por ir tras la ilusión de manifestaciones extranjeras, lo que ocurre es que nos desdibujamos como pueblo”.
Esta feria de artesanía debe ser la culminación de las ferias que en cada región se deben realizar y fortalecer producto de la descentralización y el apoyo municipal. La artesanía va desde lo gastronómico,musical danzas pintura letras, canto en fin todo lo que identifica a una comunidad o región y forma parte de la cultura de ese pueblo.
Fortalecer las artesanías es fortalecer la nacionalidad.

El Pájaro Macuá

 

Conversando de distintos temas con el amigo Chepe, salió a relucir la palabra macuá, más que nada por su similitud con otra palabra y quedamos hablando de macuá y lo que hoy día representa esa palabra.

Para los más jóvenes o menos viejos, macuá es sinónimo de brujería y con frecuencia se escucha “le echaron la macuá”; pero para los menos jóvenes por no decir viejos, macuá es el nombre de un pájaro cuyas plumas, nidos y el propio animal, se utilizaba para preparar conjuros.

Al igual que la leyenda de Mariana del Monte y todos sus cuentos que ya hemos abordado en dos ocasiones, el pájaro macuá forma parte de la tradición panameña que empieza a desdibujarse por diferentes motivos; pero que este artículo lleva el propósito de preservarla.

El pájaro macuá según cuentan los viejos es un pájaro pequeñito que pone sus nidos en los riscos muy altos o en árboles de gran altura y donde sea muy difícil la llegada de predatores, incluyendo al hombre.

Atrapar a esta pequeña ave, es casi imposible, pero los más hábiles que pueden llegar y trepar a esas alturas, se conforman con tomar el nido y las plumitas que en él se encuentren y se comercializan a precios asombrosos.  Para qué? Pues las plumas y pedazos de nido se conservaban en perfume (santiguado por el brujo) y este perfume era efectivo para “abrir puertas”, atraer fortunas y conseguir pareja.

Cuando se construía la represa de Bayano, muy cerca al campamento “acordi”, a orillas del río, había un gran farallón como de 20 m. de altura y en una de las ramas de un árbol que crecía entre los riscos, un indígena Emberá me mostró un pájaro macuá que salía del nido.  La verdad yo vi volar a un pajarito muy pequeño, pero a esa altura, nunca llegue a ver el nido, pero por más quetraté de entusiasmar al indígena, este no quiso realizar la hazaña de conseguir el nido.  Se imaginan ustedes yo  joven, guapo y con un nido de macuá completo? ja ja ja

Para completarles la historia, hoy, le solicité al Lic. Benny Wilson, reconocido ornitólogo de Panamá y miembro de la Sociedad Audubon que me ilustrara sobre el citado pájaro y esto fue lo que me dijo: En efecto, este ave se le conoce con ese nombre y se trata del “ vencejo tijerita menor” Panyptila cayennensis y que construye una especie de ducto en los acantilados o árboles altos en los que pega con su saliva plumas y pelusas del entorno.

Otra ave con ese nombre es el mochuelo centroamericano que es un búho de mayor tamaño y se le escucha cantar lacónicamente, pero este por lo menos en Cabuya se le llama “cocorito” y se le responsabiliza de ser ave de mal agüero, ya que su canto atrae muerto.

De todas maneras son costumbres que se han ido erosionando con el tiempo; parte por la formación cultural de la población, pero yo creo más que por la alteración del entorno, ya que conseguir hábitat para estas aves, ya no es tan cerca a la población y así hay que buscar otras alternativas.

Se imaginan que fuera sencillo conseguir el nido de macuá hoy día?  Cuántas niñas se embadurnarían en perfume y se le presentarían a Cristiano Ronaldo; lo que no saben es que ese si consiguió el mismísimo macuá, pero en vez de frotarse el perfume se lo tomó y ahora le ocurrió lo mismo que a Adonis.

Por lo menos, ya saben de dónde viene la palabra macuá.