Artesanos, oficio en extinción

 

Cuando hablamos de artesanos, nos remontamos a tiempos mucho más atrás de los tiempos bíblicos.  Como siempre, la base de una comunidad de Homo sapiens descansaba sobre los labriegos o los hombres que trabajaban la tierra y los cazadores y pescadores.  La misión principal era producir o conseguir comida.

 

Muy pronto los humanos desarrollarían habilidades y destrezas que les permitirían inventar la rueda, las palancas, las canastas y muchos utensilios y aperos para hacer más fácil su trabajo.  Estos hombres y mujeres se fueron especializando en la confección de aperos o procesos, así como el desarrollo de alguna habilidad única, ya fuera material o espiritual, que engrandeciera los vínculos de esa comunidad.

 

Ya para la época feudal, el gran señor era dueño de la vida y honra de todos los que habitaran dentro de su feudo y determinaba también, además, quien y cuando hornearía todo el pan de la comunidad, quien fabricaría los clavos y otros oficios como albañiles, carpinteros, contadores, costureras, pescadores, etc. Y la opción que le quedaba a los hijos era aprender el oficio de su padre y ofrecer sus servicios al señor feudal.

 

Con la caída del feudalismo y la ampliación de los mercados, estas costumbres fueron variando, más no se han perdido totalmente, ya que el capitalismo como modelo económico entró, pero en muchos países (como Panamá y otros) quedaron reductos de costumbres feudales que coexisten con el modelo imperante, provocando distorsiones sociales, mientras que en otras partes la industrialización se impuso con sus grandes fábricas y arrasó completamente con los artesanos en las ciudades.   Son varias y diversas las distorsiones que en nuestra sociedad podemos encontrar y en casi todas son los artesanos los que llevan la peor parte.

 

Hace algunos días salió en televisión una entrevista que le realizaron a un artesano de la comunidad de La Pintada, sobre los sombreros “pintaos”.   El señor contaba que el aprendió ese arte viendo a su papá y que a falta de otras oportunidades continuó con el trabajo y ahora es el que los teje y comercializa, pero que a los hijos no les agrada mucho el oficio.

 

Todos los países de la región tienen su sombrero que los identifica; y todos en la actualidad están amenazados por la desmedida avalancha de sombreros sintéticos, traídos de China, afectando notoriamente a los artesanos locales.  Colombia se vio en la necesidad de prohibir la entrada de estos sombreros y hoy día localmente vemos como los encuentras casi en todos los puestos de venta de sombreros, puesto que allá no los pueden vender.

 

Otro ejemplo que me llamó la atención es el siguiente y que les comparto.  Todo el mundo ha escuchado y visto postales del famoso palacio “Taj Mahal”.  Este monumental edificio lo construyó un emperador de la India como mausoleo para su esposa recién fallecida. Su belleza es deslumbrante, está revestido de mármol muy blanco, bordado en bajo relieve con hilos de oro e incrustaciones de piedras semipreciosas.  Dice la leyenda que el emperador mandó a cortar las manos de todos los constructores, para que no pudieran construir otro edificio igual.  En realidad, esto es solo leyenda, ya que semejante obra de arte, una de las maravillas del mundo contemporáneo, requiere de mucho mantenimiento y los artesanos que decoraron todas las paredes no eran de la India, sino que los buscaron en tierras muy lejos de allí.  Para subsanar este problema les dieron alojamiento en los alrededores amurallados del complejo y este alojamiento sería de por vida, igual que el empleo que tendrían como artesanos para mantener el Taj Mahal.   A cambio de estas prebendas toda su descendencia masculina estaría obligada a aprender el oficio y a no asistir a ninguna otra escuela; también tendrían la libertad de realizar trabajos en mármol como cuadros, mesas y cualquier artesanía decorada con detalles y piedras semipreciosas para la venta a turistas.   Como ejemplo, hoy en día, un pequeño plato de mármol con decoraciones en bajo relieve con 5 pulgadas de diámetro llega a costar B/.100.00 y una mesa de sala para 4 sillas cuesta B/.5,000.00 puesto en el país del comprador.   El libre albedrío de estos artesanos y sus descendientes ha sido totalmente eliminado, así retienen ellos a los artesanos del Taj Majal.

https://www.youtube.com/shorts/glJ4fnKDZxk

Las artesanías y los artesanos están íntimamente ligados a la identidad de los pueblos.  Si esa identidad no está bien definida y la comunidad no se siente parte de ella y el artesano no siente que lo que está laborando con sus manos es una parte de su cultura con valor económico además del cultural, no lo va a conservar y menos lo incluirá en sus tradiciones, ni lo enseñará a sus descendientes.  Si a esto sumamos el abandono y la exclusión económica en las áreas rurales y la dificultad en la obtención de la materia prima, todo incide negativamente en que los artesanos se vean obligados a dejar su oficio y pasar a la informalidad, buscando la manera de sostener sus hogares.

 

Conservar y proteger a los artesanos es una preocupación y obligación de las autoridades, pero no basta construir un mercado para que vendan sus productos.  Hay que seguir capacitándolos para que sus productos tengan cada día mayor acabado y creatividad, no olvidemos que con la globalización estamos expuestos a los productos de todas partes del mundo, contra los que hay que competir.  

 

Por otro lado, la identidad cultural debe llegar también al resto de la población y que sientan que, Si usted se viste con una pollera pintada y no zurcida, hecha industrialmente en cualquier lugar, usted no está vestida de Panamá; está disfrazada de cualquier cosa.   Sin embargo, al comprar una autentica artesanía panameña, usted lleva con orgullo un pedacito de Panamá.    ¿Cuántos oficios artesanales se han perdido y que la comunidad añora? Les menciono algunos: Costureras, tejedoras, zapateros, carpintero, tallador,afiladores y estoy seguro de que usted tendrá su propia lista.

 

 

Un tango en Cabuya

 

Las festividades del 28 de noviembre en Cabuya de Chame siempre han sido muy variadas, vistosas y muy concurridas.  Siempre me ha llamado la atención que un pueblo de escasos 2000 habitantes reúna en un solo día, más de 40 colegios procedentes desde Veraguas, hasta Chepo, incluyendo ahora varias bandas independientes en un desfile.

 

Desde hace tres años (saltando los años de pandemia) se presenta un festival de música folclórica latinoamericana y este año se llamó internacional, porque incluyó un grupo folclórico italiano, compuesto por adultos mayores que con vistosos vestidos regionales bailaron entre otros bailes alegres tarantelas.  La delegación de Argentina en esta oportunidad, incluía entre su presentación un grupo de bailarines de tango; además de la música folclórica del norte que tiene bastante relación con la música andina de Chile, Ecuador y Perú.

Lo que quiero compartir con ustedes es lo siguiente; a diferencia de la mayoría de los grupos folclóricos que estaban compuesto por artistas folclóricos, (no eran profesionales) el grupo de tango eran bailarines profesionales y estudiados, su presentación fue espectacular.  Lo novedoso fue lo que presentaron a continuación.  Lo llamaron “El tango Moderno” y presentaron dos tangos, cambiándole los “tiempos y compases” (no tengo ni idea de música, disculpen) y la música y letra cantada a un ritmo más rápido, semejándose a una suerte de reguetón bailado como tango, pero más rápido.

 

Para un gardeliano amante del tango como yo, el choque fue inmediato, pero debo agregar que los movimientos y  los pasos iban acorde con la música y la letra encajaba perfectamente.

 

La presentación concluyó y yo me fui a casa y hasta hoy he estado meditando sobre este tango que se abre camino en el siglo XXI y amenaza incluso sin perder su esencia, tomar acordes de patrones rítmicos como el “Den bow” y arroparse incluso con el reguetón, pero es que ambos tienen orígenes muy similares.

 

El tango nació y creció de los antros y lunfardos de Buenos Aires, pero con profundas raíces africanas y antillanas que se inmortalizaron en las milongas y los candombes.

 

“Voy a hacer un aparte en el escrito para añadir otra anécdota de ese día.

 

Al finalizar el paso de las bandas independientes el desfile cerraba con una comparsa del pueblo que sale en carnavales, pero que después de la pandemia sin invitación salieron;  sin ropas vistosas

 y con organización espontánea, formando una “batucada” compuestas de distintos tambores, güiros y diferentes percusiones y entraron hasta el salón donde se presentaría el Festival Folklórico.  A los bailarines varones del grupo de tango les gusto tanto la batucada que todos se incorporaron a la comparsa y empezaron a bailar con saltos y brincos diferentes a los nuestros, pero con el ritmo; y al finalizar se abrazaron con los demás participantes y escuché cuando uno comentaba “es un candombe carnavalero”.

 

Volviendo al tema que nos ocupa, el tango tomó patrones rítmicos de otros géneros como La Habanera cubana, viajó a Francia y de allá regresó a la Argentina “con gomina en el pelo y clavel en la solapa “dispuesto a entrar a los grandes salones y a la aristocrática sociedad de Buenos Aires.

 

Hace ya algunos años el maestro Rubén Blades sacó un disco con varias de sus canciones conocidas con arreglos específicos para tango y ganó incluso un premio, pero siento que de todos sus discos, que son muchos, este es de los menos escuchados y los pocos argentinos que lo escucharon fue para criticarlo severamente, pero es que resulta que para los legos como yo, escuchar a Pedro Navaja y Paula C en ritmo de tango como que NO.  Pero según los entendidos, los arreglos musicales eran perfectos como para merecer reconocimiento, pero no para bailarlo.

 

Esto me recuerda un pasaje de hace mucho tiempo, ya que este problema históricamente se ha dado incluso con los clásicos.

 

Cuando usted escucha o habla de valses automáticamente su referencia son los Straus y toda la familia que compuso ese género musical, pero Chopin también compuso valses de singular belleza, pero en ese tiempo fue acerbamente criticado porque los valses de Chopin no eran bailables porque llevaban muchos “codos” (No tengo ni la remota idea de que es un codo en una pieza musical.

 

El tiempo ha pasado, las críticas bajaron y cada música fue ocupando su lugar y los valses de Chopin con toda su belleza son apreciados en grandes conciertos de piano y los de Straus aún se bailan hasta en los 15 años pueblerinos.

 

Entonces en el caso del tango, este género se ha identificado con tantos otros géneros en su música, como en su métrica.  No me extraña que incursione en otro nuevo porque esa es una característica del homo sapiens y por eso conquistó la tierra.

 

Puede que a mí y a mis coetáneos nos cause algo de escozor, pero nosotros ya vamos de salida y los que vienen después quizás no han nacido..  Mientras, busquémosle la comba al palo y seamos buenos espectadores allí donde no podamos ser actores.

 

Concluyo con esta reflexión: asistí a un evento cultural con la idea más bien de distraerme en un día festivo como el 28 de noviembre, pero jamás me imaginé que iba a aprender tanto y retirarme con tantas expectativas y precisamente en temas donde mi ignorancia es supina.  

 

Fue un gran momento y ojalá el próximo año pueda repetirse, porque eso es cultura.

 

Encuentro con los Duendes

Serían las 11 de la mañana y el calor empezaba a arreciar en Cabuya y crucé la calle para sentarme en el gran y legendario árbol de mango que identifica al pueblo.

Me extrañó mucho que en un fin de semana solo estuviera una persona sentada bajo el frondoso árbol.

Después de saludarlo me preguntó si todavía viajaba a Colón y le digo, fíjate que sí, aunque ya voy poco porque ir por corredor me sale algo caro.

Como es ese corredor me pregunto Arón, yo nunca he estado por allá; no tiene nada de espectacular.  Una carretera más, un poco solitaria y fíjate que me dijeron la semana pasada que salen duendes cuando uno transita de noche por allí.  ¿Sí? ¿Y eso cómo es? Me dijo una señora que venía a las 4:30 de la madrugada y que un niño rubio la cruzó enfrente y se internó en el bosque.  ¿Te puedes imaginar?

Bueno Felipe, si ella dice que lo vio, cuidado y así fue.  ¿Tú crees eso Arón?  Mira, te voy a contar algo que no le he contado a nadie.

Yo tendría 14 años y mi tío me empezó a llamar para mandarme a hacer un mandado.  No me localizaba porque estaba un poco lejos cazando pájaros con mi biombo y cuando por fin llegué, me preguntó dónde andaba.  Le contesté que tratando de cazar unos pájaros que habían llegado por el camino del pozo.  Qué pájaros son esos si yo te he estado gritando.  Eran dos pajaritos que hacían un ruido raro; el macho era carato y con una moñita en la cabeza y la hembra era chocolate con unas plumitas negras.

Mire, me dijo mi tío, esos pájaros jamás se matan y que yo no lo vea tirándole nada.  ¿Entendido?  Si tío respondí.  Mire, lleve a su primo Javi a casa de su padrino que él es sastre y le va a hacer unos pantalones, porque este año ya va para la escuela; vas lo llevas y regresas. 

Yo partí con mi primo que tenía 6 años.  Debíamos cruzar la quebrada Cabuya y seguir hasta el caserío “del Cristo” donde vivía el sastre.

Ya era la media tarde cuando llegamos a la Quebrada Cabuya, aunque era verano, la quebrada tenía mucha agua y en la parte de arriba del pasadero había un buen charco, donde todos los muchachos solíamos bañarnos.  Había una gran roca de donde nos tirábamos y alrededor había frondosos árboles de guabitos de río y varios arbolitos de madroño.

El agua fresca de la corriente me mojaba los pies hasta los tobillos y aproveché para lavármelos y gozar un poco de la frescura de esa corriente.  En ese momento el niño se volvió hacia mí y me dice ¡Mira los niños cómo juegan y me están llamando¡, puedo ir un ratito? Qué niños respondí yo.  Aquí no hay nadie.  Si mira se están tirando de la piedra y dicen que vaya.

Te digo Felipe, no había nadie y no se escuchaba ningún ruido y de los pies a la cabeza me fue subiendo un frío y todo el cuerpo se me erizó.  Yo agarré al niño por una mano y sin decir nada, salí de la corriente y apuré el paso, hasta llegar a la casa del sastre.

Al llegar allá el señor me vio lo alterado que yo estaba y al preguntar qué me ocurría, le conté todo lo ocurrido en la quebrada.  El señor me puso la mano en el hombro y me dijo, venga, vamos allá afuera.  Ya sentados en un banco y habiendo tomado una totuma con agua me dice: Mire, lo que vio mi ahijado en la quebrada eran duendes y en este tiempo siempre salen, es raro que tu no los vieras; y qué es de mi compadre.  Está bien, se puso bravo porque yo le tiré piedra a unos pajaritos.  Señor, qué pájaros eran.  Yo le conté cómo eran los pájaros que pretendía matar y me dice.  Sabes, esos pájaros se llaman “chorotecas brujas” y aparecen muy raramente en los caminos, brincando entre los bejucos y a baja altura y su misión es avisar a las personas, algún incidente extraño que le va a ocurrir.  Ellos le estaban avisando de los duendes en la quebrada.  Es por eso que nadie les debe hacer nada; ellos se relacionan con todas esas cosas raras.

Ya con más confianza y además más tranquilo, le pregunto, señor y ¿que son los duendes?

Mire, cuando un niño muere sin ser bautizado, queda en lo que se llama el limbo y quedan vagando por toda la tierra y buscan otros niños para jugar con ellos y de ser posible, causarles un accidente para a través de él subir al cielo con los otros ya que los niños que mueren y ya han sido bautizados son los querubines.

Gracias, señor por la conversa, pero ahora yo tengo que regresar y pasar por la quebrada otra vez.  No te preocupes que, desde acá, yo te resguardo.  Anda sin miedo y recuerda, nunca maltrates ni mates a las “chorotecas brujas” porque uno no sabe lo que pueda ocurrir.

Emprendí mi camino de regreso con un poco de mas confianza por las explicaciones recibidas y ya llegando a la quebrada, pero sin todavía divisarla escuche ruidos y jolgorio en el charco y me dije, “por lo menos estaré acompañado” y seguí; cual seria mi asombro cuando llegue a la quebrada y no encuentro a nadie en ella y todas las aguas tranquilas. Al meter los pies dentro del agua, nuevamente sentí el agua muy fría y con un frio que me subía por las piernas hacia todo el cuerpo. No corrí, pero caminé tan rápido como pude hasta alejarme de la quebrada.

Arón terminó su historia y me dice: Bueno Felipe, yo no vi a los duendes, pero el niño que iba conmigo si y además sentí su presencia.

Inmunidad Comunitaria

Hay que ver todos los casos y cosas que se han desprendido y se van a seguir desprendiendo de la pandemia.

Hay diversas maneras en que países, han afrontado consciente o inconscientemente este evento y pienso que así también de diversos, serán los resultados.

El criterio y la metodología que adoptó Suecia desde el principio, llama la atención por lo simple y natural del mismo.  Qué hizo?  No hizo nada y dejó que la que actuara fuera la naturaleza.  Pero para que esto ocurra hay varias premisas que se deben cumplir previamente:

  1. Que el Estado sea el que gobierne la vida social y política de todos los ciudadanos.  No existe una empresa y consorcios actuando por la libre, ni el individuo actúa a su libre albedrío.
  2. Un pueblo instruido y educado a todos los niveles.
  3. Un sistema de salud pública igual o superior al sistema privado.
  4. Un sistema informativo del Estado vertebrado, que llega con rapidez a todos los estratos de la sociedad.

Con estas premisas o marco referencial se instruyó a la ciudadanía para que extremaran las medidas de higiene, tanto la personal, como en viviendas y edificaciones.

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Los grupos de ciudadanos considerados de alto riesgo (niños y ancianos) reducir su movilidad y contactos fuera del círculo familiar y el resto de la población seguiría su vida normal.

No se cerró ningún colegio, ni trabajo, ni comercio.

De esta manera el virus contagiaría a muchos sí, pero la población iría adquiriendo inmunidad hasta alcanzaría un porcentaje que bajaría a cifras insignificantes, sin afectar traumáticamente la economía del país.

Para el mes de junio, ellos esperan alcanzar el porcentaje de “inmunidad” comunitario”.  Hasta el momento están cercanos a los 3000 muertos, pero los hospitales no han colapsado.

Todos los seres vivos han padecido en algún momento una “pandemia” por causas naturales o muchas otras, causadas por el hombre y la forma de enfrentarle es adquiriendo inmunidad individual y colectiva.  Esa es la forma como la naturaleza establece el equilibrio.

La función natural de todo espécimen es traspasar sus genes a las próximas generaciones; pero solo pasarán los genes que contribuyan a fortalecer la especie.

La inmunidad a una plaga, enfermedad o veneno puede ser adquirida por cada individuo o puede ser traspasada de padres a hijos, convirtiéndose en inmunidad colectiva.

Los insectos eran considerados los reyes de la creación para adquirir inmunidad hacia situaciones adversas.  Ya en otros escritos les comentaba que para la segunda guerra mundial, Europa estaba invadida por las moscas, debido a condiciones precarias de higiene; hasta que se inventó el DDT, un insecticida a base de cloro y les eliminó de manera fulminante.  De allí salió la frase “caen como moscas”.  Las moscas se eliminaron casi en su totalidad, pero el reducido grupo que sobrevivió, adquirió inmunidad al veneno y esa inmunidad se la pasaron a toda la descendencia y al cabo de cinco años el DDT no mataba las moscas y otros insectos iban también adquiriendo resistencia, al punto de que fue prohibido, porque para los animales vertebrados si era muy tóxico y cancerígeno.

Volviendo a Suecia, nos encontramos frente a una comunidad de homínidos llamados Homo sapiens, que para enfrentar una pandemia, escogen el método natural.

De esta manera los menores que aún no están en condiciones de traspasar sus genes a futuras generaciones, deben ser protegidos y aislados, aunque podrían contar con una inmunidad parcial.  De la misma manera los adultos mayores que ya pasaron sus genes y su función natural ya la cumplieron, debe aislarse y protegerse de la epidemia.  Los restantes homínidos deben adquirir inmunidad hasta llegar a un 70% de la población y los que caen no tendrán la opción de traspasar sus genes a descendientes, pero los adultos que sobrevivan serán una gran fuente de experiencias corporales y sociales que aprovechará la comunidad.

Todo este proceso se da sin crear ni un solo trauma a la comunidad; ni social, ni político, ni económico.  Los resultados finales ya tendremos la oportunidad de evaluarlos y compararlos con otros países, otras metodologías y otro patrón de valores.

Ing. Blas Morán.