Negro como la Noche, pero Abraza como el Día

Negro como la Noche, pero Abraza como el Día

 

Pareciera mentira o por lo menos muy extraño, que más del 50% de los habitantes del globo terráqueo tengan la misma bebida al iniciar el día y saben cuál es?  Pues se llama café.  La pregunta que sigue sería, de donde salió este extraño brebaje.  El café era conocido y consumido por los árabes 900 años antes de Cristo y que es originario de Etiopía, donde un pastor recogió las frutas de un arbusto, cuando notó que sus cabras se ponían eufóricas cuando las comían.

Con el tiempo fueron procesando estas semillas, tostándolas hasta hacer infusiones, que resultaron del agrado de los bebedores sobre todo para animar tertulias, sin que fuera necesario alcohol.

A Europa llegó más tarde ya que la ortodoxia católica lo consideraba un brebaje satánico y fíjense la anécdota.  Cuando le solicitaron al Papa Clemente VIII que lo declarara proscrito y promulgara sanciones para quien lo consumieran, pidió que le llevaran una taza de café y después de tomarlo dijo: esta bebida de Satanás es tan agradable y estimulante, que sería una lástima que solo la disfrutaran los herejes.  La bendijo y pasó a ser una bebida cristiana.  ¡Qué les parece? ¿Y qué les parece si se le administra al Papa Francisco uno de los tantos medicamentos a base de cannabis?  Aunque, a decir verdad, no es la iglesia católica la que está en contra de la legalización del cannabis, son los grandes consorcios de medicamentos; que es otro tipo de Vaticano y no es un papa sino varios papas con el poder del supremo en sus manos, el Dollar.

Mejor sigamos hablando del café o mejor dicho “de la cafeína” que es la causante de la euforia o el insomnio en esta bebida.

¿Qué podrá tener más cafeína, un café expreso o una taza de café tipo americano?  Si dijeron que el expreso, se equivocaron.  Una tacita de expreso tiene el sabor mucho más intenso y su capacidad es de 30 a 60 ml., utilizando para ello entre 8 y 10g de café.  El café convencional utiliza entre 180 y 240 mml de líquido y 60 gr de café por taza.

Lo que ocurre es que la cafeína se disuelve en H2O luego mientras más agua haya y más en contacto esté con el café (molido o entero), más cafeína se podrá disolver, por ello el café expreso está en contacto con el agua (que de por si es muy poca), solo 25-30 segundos mientras que el convencional ocupa muchísima más agua y está en contacto por más tiempo, por ende, la adición de agua cambia la concentración de café y su sabor, pero no así el de la cafeína.

Se imaginan la cantidad de cafeína que tendrán los famosos cafés preparados en frío (cool brew) que llegan a 72 horas de contacto.

Por lo pronto, tome su buena taza de café que es un producto santiguado y libre de pecado; aunque en su cultivo exista tanta explotación infantil… entre otras cosas, pero quien se resiste a ese diabólico brebaje musulmán, ya que es “negro como el diablo, caliente como el infierno y dulce como el amor.

Ing. Blas Moràn

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