Paragüitas de Sapo, Comida de Césares

Paragüitas de Sapo, Comida de Césares

Es sorprendente todo lo que podemos encontrar en un pequeño huerto de  16.0  m2.

Como ya les conté, es un huerto totalmente orgánico y en un aparte de un metro por dos, lo dedico a mezclar todos los desperdicios orgánicos de la cocina, cenizas del fogón, estiércol de un caballo, hojas, aserrín de madera, etc.  Desde el inicio del mes de julio a este mes de septiembre, ya tengo casi en su etapa final un equivalente a 4 carretillas de abono orgánico para la próxima siembra y el resto para el jardín.

Pero lo que deseo compartirles es que hasta hace una semana ya he contabilizado ocho hongos distintos (paragüitas de sapo) que han crecido en el huerto “covid” algunos en solitario, otros en pequeñas colonias; unos muy blancos, otros de colores vistosos.  Algunos eran tan grandes, que ya quisieran los “Portobelo” tener ese tamaño.

Mirando la variedad y el aspecto de todos los “paragüitas de sapo” que han crecido en un área tan pequeña, me ponía a pensar: cuántos de estos hongos pueden ser comestibles y los dejamos perder por ignorancia, tanto científica como culinaria, pero yo, probar uno aunque sea “PISTOLA”.

Si yo tuviera que escoger la materia que más aborrecía con seguridad, sería fitopatología.

Mi profesor fue el Dr. Vong Chong (el viejo) y el primer trabajo que nos puso, fue hacer un fichero de una enfermedad fungosa importante que el asignaba a cada estudiante; al concluir la clase fue anotando qué enfermedad le había asignado a cada uno y me preguntó; Morán, usted tiene ojos de gallo y yo contesté ¡si!.  Ojos de gallo se llama una enfermedad fungosa que le da a los árboles de café en el follaje y esta pregunta me costó una vaciladera durante todo el semestre, entonces mi relación con los hongos no ha sido muy buena, hasta que aprendí a comerlos.

Un poquito de historia.  La micofagia o el comer hongos lo practicaron grupos humanos desde la prehistoria.  Las primeras evidencias son de China y en Chile se han encontrado evidencias arqueológicas de hasta 13000 años.  Casi siempre eran parte de la dieta de reyes, burgueses, caciques y chamanes.

Los césares tenían catadores que comían los hongos antes que ellos, para saber que no serían envenenados ya que estos, eran utilizados como venenos.  Según la FAO un millar de especies de hongos son consumidas con frecuencia.  Lo cierto también es que desde mucho tiempo, existen grupos humanos micófagos (comen hongos) y otros grupos humanos micófobos (aborrecen los hongos) y grupos considerados como intermedios.

En América se dice que Méjico hasta Guatemala son micófagos; Nicaragua y Costa Rica son intermedios y Panamá y el Caribe con algunos países de Suramérica son considerados micófobos.  Pese a esta clasificación, la UNACHI ha realizado varios estudios sobre algunos hongos de Panamá; y miren la comparación que hacen de dos de los hongos colectados en Chiriquí y la Comarca.

                                               K/cal./100g                 Proteína                      Grasa             

  1. pulmonarias 335.84                          32.82                         3.05    
  2. djamor 299.25   43.07                         1.98

Frijol soya                               416                               28.95                         3.03

Cerdo asado                           260                             27.63                           15.76

Res asada                               291                             26.42                           19.71

Pollo asado                             151                             36.49                           19.94

(INCAP-2007)

Como bien se pueden dar cuenta, los hongos son ricos en proteínas, pero muy bajos en grasa y por lo demás, son muy sabrosos en distintos platos.

En internet encontré un artículo-tutorial con el título “Cómo Conocer y Consumir los Hongos Comestibles”; el escrito constaba de diez puntos.  Para mi sorpresa, 9 se referían a las cualidades de los hongos, sus colores y cómo crecían y el punto 10 decía claramente “hágase acompañar de un técnico conocedor de hongos”. Que mal chiste.

Pienso que eso es justamente lo que ha ocurrido y por ello somos un país “micófobo” porque de qué nos sirve a la comunidad saber que de las 38000 especies de hongos que hay en Panamá, la mayoría son comestibles, si no nos dicen cuáles son.  Yo he aprendido a comer hongos, pero soy incapaz de tomar una canasta y salir al bosque a colectar “paragüitas de sapo” para comer, como se hace en temporadas en toda Europa.

Tratar de inducir a comunidades indígenas en el cultivo de hongos para suplir a un mercado casi inexistente, es un craso error de extensión y de orientación económica; si usted le brinda un plato con hongos variados a cualquier persona del común de la sociedad panameña, de antemano sabe que le van a responder, aunque hoy día existen en Panamá más consumidores de hongos, champiñones o setas, que hace diez años, pero solo consumen hongos de origen europeo o chino.

En los supermercados, ya sea de cadenas o del barrio chino, podemos encontrar una listita (por temporadas) entre los que sobresalen: los tradicionales champiñones, los portobellos de origen francés, los porcini, boletus de origen italiano, los shitakes, enokis de origen japonés y una variedad de otros que solo se nombran como hongos chinos.

Si usted todavía no consume hongos, atrévase poco a poco y verá que los paragüitas de sapo son deliciosos, además de nutritivos.

Los otros, los que no les he mencionado, ni lo intente, ya que eso está como la vacuna contra el covid, hay que esperar que los técnicos nos los traigan a las tiendas con trazabilidad y validación científica para poder consumirlos antes; solo fotos.

Blas Morán

El Mamón o Mamoncillo

 

Ya estamos a mediados de julio, en plena pandemia y aún en Cabuya la cosecha de mango y aguacate está llegando a su fin, pero recién está empezando otra fruta.  Que bondadosa es la madre natura.

Hoy compartiremos información sobre el mamón o mamoncillo, que es el nombre más generalizado para la Melicocus Bijugatus Jacq.  Este nombre reemplaza al que le había dado Linneo al clasificarla y obliga a ser muy cuidadoso a la hora de nombrar a la ligera una especie sin constatarlo.

Debo aclarar que este es el segundo escrito sobre este tema, ya que les cuento que el anterior, yo lo nombraba como de “trivial”, por tratarse de una fruta casi intrascendente, pero al comentárselo a mi amigo Chepe de Medellín, me envío de vuelta sus referencias de diferentes países donde se estudió el mamoncillo o mamón, casi que en todas sus formas y descubrió la gran ignorancia que yo tenía sobre esta interesante fruta. 

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Aunque no está claro de qué parte de América tropical es originaria; las primeras crónicas de los españoles la mencionan en la Orinoquia venezolana, donde los indígenas la llamaban “maco“ u otros nombres derivados de esta. 

Los mejicanos se apropian de ella y asumen que es oriunda de Chiapas, pero lo cierto es que los únicos que la llaman huaya o guaya, son ellos y que dicho nombre es un vocablo “náhuatl”.

En Venezuela está reportado desde finales del siglo XVIII y estoy seguro de que igual que yo, no sabían que el uso que entonces se le daba al “maco” era:

  1. Su densa fronda de hojas permanentes y sombra fresca ubicada al lado de las casas.

Castellano y Ortal mencionaban lo siguiente: “árboles de hermosas proporciones cuyas hojas jamás se ven mudadas”.

“Arboles opacos cuyas hojas jamás vienen a menos que en aquellas provincias llaman macos”.

  1. Sus semillas se comían tostadas o molidas para preparar una “suerte de pan”
  2. Para utilizar la pulpa y consumirla directamente o preparar un licor.

De Venezuela pasó a las Antillas menores a mediados del siglo XIX y de allí se disemina con el nombre de mamón o mamoncillo, que es un vocablo “taíno” Y desde entonces, tanto en centro como en sur América se le conoce con ese nombre, salvo muy raras excepciones de índoles locales.

Para mí sorpresa, esta frutita un tanto insignificante, está más estudiada que el “coronavirus”, y sus propiedades van desde medicinales, inmunológicas, contra bacterias y virus, desintoxicar los riñones y antiparasitaria.  La fruta es importante fuente de vitaminas (complejo B, vitamina C, etc.) incluso las hojas y corteza se utilizan para ahuyentar murciélagos.  La madera es muy liviana y flexible, por lo que es utilizada para ebanistería liviana y “armaduras” de montura.  Como leña no es de buena calidad, por el humo que desprende.

Como dato curioso, se anota como riesgos (pensé que se referirían a contraindicaciones de consumo) que debido a lo alto y liso de la corteza, el escalador corre riesgos de caídas y si se habla al momento de comer las frutas, se le puede desliza4r y atragantar con riesgos de asfixia.

Lo cierto es que en Centro, Suramérica y el Caribe hispano se le llama mamón o mamoncillo, varios sones cubanos lo mencionan repetidas veces como “la frutas del Caney”.  Aquí en Panamá desde mi perspectiva es un frutal sin mayor trascendencia, aunque hay personas capaces de sentarse a ver televisión y chuparse todo un paquete de mamones, pero encontrarse con un racimo de frutillas agridulces y con una pulpa capaz de sacarte una úlcera en el cielo de la boca, antes de desprenderse de la semilla, es agotador,

Otra cosa, que me llama la atención es lo siguiente: Yo crecí cerca de grandes árboles de mamón, que se cargaban hasta el suelo de racimos de frutas que toda la chiquillada del pueblo no alcanzaban a comerse.  Nunca ni en el campo ni en la ciudad escuché, que un niño se ahogara con una pepita de mamón y mucho menos que muriera asfixiado, cosa que de unos años para acá ocurre eventualmente, al punto de que las autoridades médicas sugieren a los padres no permitir que los niños consuman esta fruta o lo hagan en presencia de adultos.

Me pregunto: Será que los niños ahora son más tontos o mojigatos que se acuestan a ver tele y chupar mamones?

Cuando estaba en la escuela primaria, mi tía era maestra en el Centro Manuel Amador Guerrero de el Chorrillo y me llevaba a fin de año para que viera la “exposición de manualidades y preparaciones de Educación para el Hogar, que era costumbre realizar al final de curso.

Siempre me atrajeron las conservas de mamones pelados en frascos de vidrio, por lo apetitosos que se veían, con su parecido a chirimoyas chinas.  Hoy día pensar que en la escuela los niños preparen conservas es impensable, a lo sumo verás la bolsa de mamón con sal, que te venden las dominicanas en la calle.

Yo les prometo, que de esta temporada no pasará, que yo me dé a la tarea de tostar semillas de mamón y contarles a qué saben; por otro lado, los únicos mamones que yo me atrevo a comprar, porque no he podido pegar un árbol, son dos árboles ubicados uno en la parte de arriba del pueblo y otro en la última casa camino hacia el río.

Estos frutos son de forma ovoides, son muy dulces y con una pulpa que se suelta sola.  Una delicia, ojalá los probaran, pero con cuidado, no se vayan a atragantar.

Saludos…

Ing. Blas Morán.

Saludando a un Juglar

 

Desde mi encierro voluntario leí en un diario, la lamentable noticia de la muerte del juglar Toñito Vargas y de inmediato recordé las coplas de Manrique y en silencio empecé a recitar:

                                    Recuerde el alma dormida

                                    Aviva el seso y despierta

                                       Contemplando

                                    Cómo se pasa la vida

                                    Como se viene la muerte

                                    Tan callando.

 

                                    Cuan presto se va el placer

                                    Cómo después de acordado

                                       Da dolor

                                    Cómo a nuestro parecer

                                    Cualquier tiempo pasado

                                    Fue mejor.

 

Era el año 80 del siglo pasado y yo trabajaba en RENARE como Jefe del área 4 de la Cuenca del Canal, ubicada en Sardinilla de Colón.

En el mes de junio se celebraba en todo el país la semana de los Recursos Naturales y ese año decidimos honrar la memoria de uno de nuestros guardabosques, que había muerto en un accidente finalizando una capacitación en La Yeguada y organizar en esa semana un concurso de cantadera, poniendo como tema “La Cuenca del Canal”.

 

El pequeño grupo de funcionarios que organizábamos el evento, éramos aparte de jóvenes, citadinos y sin ninguna experticia en folclor y menos en cantadera, pero lo que si nos sobraba, era mística y así, me fui a buscar asesoría donde la profesora Dora P.  de Zárate y pedirle que fuera juez en nuestro concurso.  La profesora como buena educadora, me orientó en la organización y nos mencionó posibles candidatos, ya que ella por enfermedad, salía poco de su casa.

Así llegué a conocer a Toñito Vargas y pedirle que fuera uno de nuestros jurados.

Su disposición fue de inmediato, lo único que nos pidió fue que dirigiéramos nota de solicitud a su Jefe y que lo lleváramos al Mirador de la represa Maden, donde habíamos programado realizar el evento.

La convocatoria para este novedoso evento fue tan buena, que llegaron casi todas las autoridades provinciales, colegios públicos y privados de la Ciudad de Colón y la transístmica y de las comunidades de la Cuenca Hidrográfica.

Lo que no contemplamos los organizadores, fue que en el mes de Junio, en la Cuenca del Canal llueve casi todos los días y un evento a cielo abierto es casi imposible.

El fuerte aguacero nos obligó de manera apresurada a cambiar de sitio para un local de la Junta Comunal en San Juan, con serios problemas de espacio.

Lo peor estaba por llegar.  Cuando el jurado formado por Toñito Vargas, Santos Díaz y la Directora Regional de Educación de Colón me llamaron para decirme que la Medalla de Oro no se podía entregar porque el concurso lo declaramos desierto, ya que las cuatro décimas que concursaban “no eran décimas” pues tienen errores de métrica, sintaxis,rima y no sé cuántas otras cosas

Después de tanto esfuerzo, tantas visitas, tanta promoción y guardar la medalla para otra ocasión; pero es lo que determinaron los jueces y así fue.

Seguido a esto, me llama Toñito Vargas y me dice: Ingeniero, yo sé que usted me invitó para ser Juez de una cantadera pero yo realicé todo mis ejercicios y preparé mi garganta, porque quería cantar y resulta que no voy a cantar.  Busque mi maletín y de el saque una página con una dedicatoria que decía para Blas Morán y sus muchachos y en ella mi amigo Chico Changmarín me había compuesto una décima dedicada al evento que realizaríamos.

Toñito, esbozó una sonrisa y me dice: Mire Ingeniero, esta si es una décima y empezó a darme una clase sobre los versos, sílabas, rimas y fue mi primer encuentro con la décima, tutorial dirigido por Toñito Vargas.

Como colofón de la velada, Toñito cantó la décima de Chico Changmarín y de una vez se armó la cantadera, ya que luego siguió Santos Díaz, el mejoranero y acompañantes y una velada que se perfilaba como un rotundo fracaso, pasó a la historia de RENARE, como el primer concurso de cantadera con verso para el medio ambiente y la conservación que se realizó en todo el país; después se popularizó en las diferentes provincias y casi que se hizo norma ese evento para cerrar lo que después fue el mes de los Recursos Naturales.

La orientación que Toñito Vargas me brindó, contribuyó a mejorar notablemente estos concursos los años siguientes y aún conservo la décima que me compuso Chico Changmarin y que el único que la ha cantado fue Toñito Vargas.

De esta cantadera nacieron varios compositores que no sabían que tenían el don de componer versos y ese día lo descubrieron.

Donde suene una mejoranera, habrá cantadera y donde haya cantadera, estarás tú.

HASTA SIEMPRE JUGLAR.

Ing. Blas Morán

Hombres de Todos Colores

Desde hace varios meses se asomaban a mi memoria, pasajes inconexos y sentía el deseo de compartirlos, pero no lograba hilvanarlos en una idea concreta.

Hoy desde mi encierro en Cabuya tomo la pluma e intento hacerlo, para ver qué sale.

Corrían los años felices de mi niñez y mi mundo era Cabuya.  Era basto e inmenso, con tantas cosas que hacer, que no quedaba tiempo para el aburrimiento.  En compañía de mi amigo “Mister” y otros chicos más, recorríamos el río a lo largo y ancho explorando, pescando y conquistando cada tramo de ese, nuestro mundo.

Los veranos de vacaciones escolares eran pletóricos de gratas experiencias, aunque algunas dejaran una que otra magulladura y así llegaban las lluvias y el invierno, ya que por más sequía que haya, jamás un año tendrá dos veranos.  Cada uno es parte de un nuevo año y los niños también van sumando años y nosotros no éramos la excepción.  Con los años crecieron las responsabilidades y cada uno tomó el camino que el destino, la sociedad y las circunstancias le ofrecieron.  Yo me fui a continuar estudios a la ciudad y mi amigo “Mister” terminó primaria y tomó lo que le ofrece el campo a la gente sin recursos.  Un tulo con agua y un machete.

Los años corrieron como discurren las páginas de un libro que uno revisa sin leer y un 13 de junio nos volvimos a encontrar y con la alegría de dos amigos que se encuentran, me brindó sin opción de negarme, un trago de seco y me contó su nueva actividad.

Se había logrado colocar de ayudante de pasa barco y ya tenía más de un año de trabajar en el Canal.

Me alegre tanto por mi amigo, pero cuando caminaba hacia mi casa se asomó el egoísmo de la tecnocracia y pensé: Que injusticia, yo estudio 5 años de universidad y una de post grado y ocupo un cargo de Director de Departamento en la Reforma Agraria y mi amigo “Mister” con sexto grado gana bastante más que yo.  Esto no es justo.

Este planteamiento que es muy común en técnicos recién graduados y burócratas de profesión ya lo habían explicado desde los tiempos de Marx y la Revolución Francesa y a mí me tomó por lo menos un año entenderlo.

“Mister” como siempre lo llamé ya que siempre le conocí ese apodo y nunca me preocupó de donde le salió; trabajaba en turnos variados por lo que no nos veíamos con frecuencia, pero si lo veía partir hacia la interamericana o venir de ella cuando regresaba del trabajo.  Así un día tras otro, con los soles de marzo o las lluvias de octubre; en las madrugadas o en el atardecer.  Sin día de cumpleaños, ni navidad, ni carnavales; sin recibir reportes por ausencias o tardanzas y como él, cientos de otros hombres.

Como dice Silvio Rodríguez, hombres de poca niñez y apurada vejez, hombres, solamente hombres de todos los colores, pero que la espesa neblina, el inclemente sol, las fuertes lluvias y las madrugadas, los fueron destiñendo hasta hacerlos transparentes; tanto, que con la modernidad y la tecnología desaparecerán y con su prematura vejez y un caminar pausado, cederán su espacio a la inteligencia artificial en las nuevas esclusas y en las próximas que ya se diseñan dando además, una explicación debida de la diferencia entre el trabajo  intelectual y el trabajo manual y la plusvalía que mencionaba Marx.

Sobre la piel curtida y las madrugadas de cuántos hombres se erigen las nuevas esclusas de un canal para el mundo?   Se podrá estimar alguna cifra, mientras en la soledad de alguna plaza o bajo un árbol de mango, un antiguo obrero moja sus recuerdos en una “pacha” de seco, esperando tal vez su última madrugada en un siglo del que ya no son parte.

La pandemia nos Desnuda. 

                                                               

Son numerosos los escritos que resaltan los impactos pre, durante y post covid que está experimentando la humanidad.  De la misma manera serán numerosos los libros y películas que ya se están produciendo sobre el tema; hasta un vallenato acabo de escuchar.

Pero es que cuando colocas a un Homo sapiens frente a un fenómeno inesperado, desconocido y violento como este virus, pone a prueba toda la experiencia vivida y acumulada y con ella, la educación recibida con todo el patrón de valores personales y comunitarios, que cada individuo atesora a lo largo de su existencia.

El covid-19 ha puesto tanto a personas, como a grupos y comunidades, a dar muestras de solidaridad no vista antes; pero también ha sacado lo más mezquino y ruin del ser humano y lo ha puesto al descubierto.

Hoy deseo compartir con ustedes, dos casos que me han remecido la conciencia.

Recién empezó la pandemia y aun en América se contaban muy pocos casos; China muy responsablemente sacó del país una treintena de estudiantes panameños que quedaron varados en ese país.

Estos estudiantes pasaron una cuarentena, no solo antes de salir de China, sino en todos los lugares donde hicieron escala antes de llegar a Panamá.

Cumpliendo normas internacionales debían cumplir una cuarentena al llegar a su país y el gobierno dispuso que se alojaran en el Colegio de Pacora, ya que los colegios estaban cerrados.  Solo serían catorce días para que luego cada uno fuera a sus respectivas casas.

Grupos de la comunidad se opusieron y cerraron la entrada al Colegio, pidiendo que se los llevaran lejos de allí.  Me llamó la atención un grupo de señoras de la parroquia de esa comunidad, que comentaba que “ellos rezarían por todos esos estudiantes, pero que se los llevarán lejos”.  Me vino a la memoria el proverbio chino que dice: “Gastan tanto tiempo en hacer el bien, que no les queda tiempo para ser buenos”.

De eso ya pasaron varios meses y los estudiantes estarán en sus respectivos hogares, mientras que en Pacora, todo el grupo, incluyendo a las señoras que pidieron que sacaran a los estudiantes del colegio, estarán confinados cada uno en su casa, ya que Pacora está entre los corregimientos con alto número de casos positivos y que no vinieron de China sino son locales, llevados por sus familiares y vecinos.  Pacora cuenta hasta hoy un acumulado de 1400 casos positivos y hoy 7 de julio tuvo 29 casos positivos en un solo día.

El otro caso es en Cabuya, mi pueblo.  Aquí se cuenta con un Subcentro de Salud, atendido por una auxiliar, que hace las veces de enfermera, doctor, trabajadora social, etc, etc., atiende en el Centro, pero me ha tocado ver cómo la buscan a su casa en días festivos, de noche y a cualquier hora, para atender infantes, adultos mayores en sus casas o acompañarlos a San Carlos o Chorrera.  Durante esta emergencia, todo este personal está expuesto y el riesgo de contagio es alto.

En una de las tantas campañas que realizan en el distrito, varios miembros del equipo de salud fueron contagiados del covid-19, entre ellos, la auxiliar del Subcentro de Salud de Cabuya y a consecuencia de ello, un grupo afortunadamente pequeño de moradores, armaron un “aquelarre” contra la funcionaria y poco faltó para pedir una “hoguera”.

La ignorancia es atrevida y si se salpica de malas intenciones, puede llegarse a acciones que bordean la iniquidad.

Yo no tengo la menor duda de que la funcionaria saldrá bien librada de esta terrible experiencia lo más pronto posible y regresará al sub-centro de salud a atender la cantidad de niños que allí llegan para luego salir a buscar las medicinas de todos los adultos mayores, para que no se expongan, incluyendo los familiares de los que ahora querían desterrarla.   Solo resta desearle pronta recuperación y agradecer su comprensión, solidaridad y dedicación que así se hace patria.

Actitudes como las presentadas se han repetido a lo largo y ancho de los continentes y no solo a nivel de personas, sino de países, en contra de otros más débiles y si a ello le sumamos la corrupción en todos los niveles, también a nivel de país nos daremos cuenta, que esta pandemia nos ha desnudado a todos y expuesto al sol lo bueno, lo malo y lo feo que llevamos adentro.

Ni las iglesias se han escapado de este virus con corona.

Cuanto Resuelve un Huerto

Ya en otros escritos resaltábamos la necesidad de educar a nuestros adultos mayores, para administrar el ocio y la importancia de esto en la salud individual y colectiva o sea, la salud pública. De pronto hoy, nos cae un encierro forzado y en donde los septuagenarios para arriba, están entre los grupos más vulnerables y encuentran difícil de llevar esta cuarentena.

Los varones, si no salen a conversar al parque, avenida y jugar dominó, no hay más opciones, ya que la tele es un poderoso somnífero que resta sueño para el de la noche, que ya de por sí es reducido.

Las mujeres que sepan coser y/o tejer, son tan pocas, que a los sumo ocuparán el tiempo en cocinar, ya que como no enseñaron a los hijos a hacerlo, hoy día les toca cocinar para los nietos.

La lectura, no es una opción para ninguno, salvo que sea el libro de sueños o la pirámide.  Dos niños se comentaban: qué le vas a regalar a tu mamá para el día de la madre?  No sé qué me sugieres?  Regálale un libro.  No, ya ella tiene uno.

En los archivos de las tantas pestes, guerras y pandemias que han azotado a Europa y que todas han sido seguidas de un período de hambruna, un paliativo siempre ha sido el huerto casero.  Se dice que la papa salvó del hambre a Europa, porque la gente la cultivaba en su patio, incluso en maceteros.  Desde hace ya varios años, los gobiernos locales en Alemania, están invirtiendo dinero y esfuerzos en promover los huertos caseros, hasta en multifamiliares y el objetivo principal era dar laborterapia a la gran cantidad de adultos mayores y cortar el sedentarismo y la ansiedad por la soledad.  Siempre se puede empezar y por qué no ahora que estamos en casa con lo que siempre decías que no tenías; tiempo.

La gran mayoría de la población panameña es de extracción campesina y mal o bien sabe poner una semilla en la tierra o en un pote o macetero y hasta en mucho de los gueto de hacinamiento, hay pequeños espacios de tierra sin ningún uso; pero es preferible cerrar una calle para pedir que “el gobierno” venga a limpiar los lotes porque en verano lo prenden o simplemente los utilizan como vertederos de basura.

Por qué no utilizar este tiempo de ocio para hacer un huerto en nuestra casa y con muy poco gasto, pero un poco de esfuerzo personal y la ayuda de los niños durante la mañana.  Qué sembrar?  Lo que se consume diariamente y se pueda utilizar, incluso la misma semilla de los productos comprados como el ají, tomate, cebollina, culantro, espinaca, maíz seco.  Estas para empezar, cuando ya adquiera más destreza, incursionara con semillas de habichuelas, frijoles, lechugas variadas, perejil y otras, compradas en sobrecitos.

Atrévase a empezarlo y le puedo asegurar, que cuando sus plantas empiecen a crecer, ya no las va a abandonar y estará pendiente de ellas y qué decir cuando le empiecen a dar frutas, hojas o productos; con qué satisfacción los utilizará y se lo contará a todos sus comensales.

Un huerto se puede hacer en macetas si usted vive en un apartamento y en nuestro medio se está poniendo de moda, sobre todo en hombres que viven solos y que están incursionando en el arte de la gastronomía.

Pareciera que son más que las mujeres o por lo menos lo publicitan más en las redes, donde orgullosamente presentan todas las finas hierbas que cultivan, entre otros vegetales.

“No se aburra”, ocupe su tiempo de cuarentena y construya un huerto casero del tamaño que sea y cuando todo pase, por lo menos le dejará una actividad constructiva y productiva en qué invertir su valioso tiempo.

Les recuerdo algo: Homo sapiens era cazador recolector y dio un salto cualitativo en la historia de la humanidad cuando se hizo agricultor. Y fueron precisamente las hembras la que promovieron ese cambio. Construya su huerto.

Ing. BLAS MORÁN

Cosechando Marañones

 

Desde mi encierro en Cabuya y revisando un poco las redes en busca de novedades, encontré fotos de mi amigo Jacques, presentando su cosecha de marañones y anunciando la próxima “chicha” que prepararía con la parte blanda, para no llamarla  “pedúnculo carnoso” que fue el término que confundió al Gral. Torrijos (esa anécdota ya se las conté en mis primeros escritos).  Como las fotos traen recuerdos y los recuerdos traen anécdotas, me llegó una que deseo compartir.

Haciendo turismo en Argentina, participé en una ruta del vino en la provincia de Mendoza, donde participé de una cata y tomé algunas “clasecitas” con un “sommelier” quien nos fue llevando por distintos tipos de vino y descubriendo hasta donde tu paladar te diera, los distintos buques y sabores que podrías encontrar.  Eso no es un trabajo fácil, por algo se paga muy bien y no cualquiera puede ejercerlo.

Mi experiencia fue con el último vino; uno nuevo que tirarían al mercado en la próxima temporada.  Buscando el sabor a frutas que nos indicaban para mi fue muy claro un sabor a marañón, yo me atrevería a decir que sentí un poquito lo astringente de la fruta.  El problema fue explicar de qué fruta se trataba, ya que di como tres nombres y cada uno lo conocía con otro nombre, menos marañón y el nombre en inglés se refiere a la nuez y referencias del sabor de la parte carnosa era más que desconocida en ese momento.

Me río del incidente, ya que momentos antes yo había tenido que preguntar a qué fruta se referían, cuando mencionaban “chabacanos”.

Lo cierto es que mi amigo Jacques tuvo una buena cosecha de marañones, mientras que yo a menos de 20 minutos por carretera, ya tenemos tres años que los árboles no producen, producto de la plaga que a nivel general está atacando a estos árboles.  Por qué ocurre esto? Ya lo expliqué también.  Estamos en dos zonas de vida (ecológicas) distintas.  Jacques vive en Las Lajas en la parte de bosque seco tropical y yo en Cabuya en el húmedo premontano.

Los insectos van a preferir para vivir, donde más humedad van a encontrar; entonces estando tan cerca se vienen hacia esta zona de vida y dejan libre la otra donde Jacques puede cosechar marañones y disfrutar de un refresco que para nosotros casi es un lujo.

Blas Morán

Me Botó la Bruja

Era una mañana de mayo y el invierno ya se había anunciado con algunos aguaceros y las chorotecas o capisucias nos despertaban con su melancólico canto, pero que también avisa que pronto saldrán sus polluelos a volar y por lo tanto tenemos que compartir los nances que ya empezaron a caer.

 

Enilda con tres compañeras habían programado ir temprano a recoger nances en unos árboles que para tal efecto, ya habían limpiado en el camino que cruza la Quebrada Grande en un lugar conocido como Las Margaritas.

La salida se retrasó porque Juana andaba haciendo un mandado en la tienda de María Singh por la parte de arriba del pueblo.

Bueno, Juana y por qué te demoraste? Le preguntaron las amigas.  Es que en la tienda estaba la señora Petra y no permitía que me atendieran antes que a ella.  Allá tuve una pequeña discusión por eso, pero vámonos ya, que aquí traigo mis cosas.

Las cuatro amigas salieron como a las 10:00 a.m. rumbo a Las Margaritas a recoger nances.

 

Todo transcurrió bien, hasta casi la 1:00 p.m. que una de ellas dijo: Bueno, yo ya tengo un galón y el tiempo se está nublando, así que yo creo que mejor nos vamos.  Si, dijo Eny y es mejor que crucemos la quebrada antes, no sea que nos ataje.

Las cuatro mujeres salieron de regreso y cruzaron la quebrada rumbo a sus casas.  Una de las muchachas dejó en el hueco de un palo de jagua, un cartucho de plástico por si regresaban otro día y siguió a las amigas, que ya se le adelantaban.

Caminaron como 20 minutos y de pronto la que va adelante dice: oigan, yo creo que este no es el camino, pero que raro, yo seguí la misma dirección por donde vinimos.  Tú estás loca y nosotras tontas por seguirte, mira como nos has perdido; espera, que yo voy a ir adelante.

Así ocurrió y el grupo se puso en marcha nuevamente, pero la chica que iba atrás se dio cuenta de algo que le llamó mucho la atención.  Estaban justo frente al árbol de jagua y en el hueco estaba el cartucho.

El cotilleo continuó y seguían molestando a la primera guía que había perdido al grupo, pero por suerte ahora la que guiaba ya conocía bien el camino porque ella venía por ese lugar hasta el trapiche del tio Gule.

Nuevamente caminaron casi 20 minutos y de repente la que va adelante se para y dice: Esperen, yo creo que tomé otro camino y nuevamente la que iba atrás ve nuevamente el árbol de jagua con el cartucho en el hueco, pero esta vez se asustó y se agarró de Enilda y le dice, estamos caminando en círculo, nosotras empezamos aquí donde yo guardé este cartucho.  Todas se apiñaron y Enilda se paró y dijo: yo voy a ir adelante.  Los brujos nos están perdiendo; esperen que voy a orar.

 

Con gran determinación se apartó unos minutos, oró en silencio y luego con valentía dijo: vámonos y vamos a ver si a mí me vas a perder vieja pendeja.

El regreso a casa se dio en silencio, pero sin tropiezos.

 

Al llegar al corotú que está frente a la Cruz del pueblo, se cruzan con la señora del conflicto en la mañana que les dijo: Hola y cómo les fue de cosecha?  Se demoraron bastante no?

 

Enilda que iba adelante le dijo: No, decidimos venir hasta ahora y usted de dónde viene?  Yo vengo de Quebrada Grande que estaba lavando, dijo la señora, a lo que le respondió Eny, si pero que raro usted no trae ropa lavada.  No yo la mande adelante, respondió nuevamente.  No hubo más comentarios y al llegar el grupo de mujeres al mango calidad del centro del pueblo les dice Enilda: ya se dieron cuenta ustedes de quien fue la que nos perdió?  Pero se jodió, contra la “magnífica” no pudo.

El recoger nances siempre ha sido una actividad que se presta para tertulias pero es mejor ir preparada no sea que le toque rezar la magnífica y si no se la sabe? Estará en problemas.

Blas Morán

Cuentos de Camino, un Viernes Santo

No existe fecha en los pueblos, de la que se desprendan más historias, cuentos y mitos, que de la Semana Santa; y estos cuentos crecerán contigo y te acompañarán a lo largo de tu vida y en algún momento tú también se lo referirás a un hijo o como en mi caso a un sobrino.

Para todos los niños del pueblo el Viernes Santo era una fiesta donde uno se preparaba con anticipación, ya que todos iríamos a Chame a visitar la iglesia y caminar la procesión del Santo Sepulcro.

El único problema era que nadie tenía vehículo y la única “chiva” que entraba debía realizar tres viajes para llevar a las personas a Chame y tres viajes para regresar a la 1:00 p.m. cuando entraba la procesión.  Si perdías el tercer viaje, te tocaría regresar a pie desde Chame, hasta el pueblo, por camino de caballos y a esa hora les puedo asegurar que no era nada agradable.

Mi tío, tan devoto como los demás, pero a su vez, apegado a las normas con que había crecido, iba a toda las ceremonias a Chame, pero a caballo.  “Así cuando yo quiero irme me voy sin esperar ninguna chiva”.  Tú tienes caballo, por qué tienes que esperar una chiva?  Ya estás en edad de andar en tu caballo; ensíllelo y vámonos para que aprenda cómo es la cosa.

Para un niño de diez años una experiencia como esa no deja de ser alucinante y de la mano de una persona con tanta experiencia, había que aprovecharla.

No tardé mucho en colocar la montura al caballo y me arreglé con toda las “togas” que un niño podía ponerse para ir a un acontecimiento como la procesión de Viernes Santo en Chame.  Me puse además un suéter para abrigarme del frío que pudiera hacer en el camino y cuando el reloj marcaba las 6:00 p.m. emprendimos nuestro viaje, no sin antes escuchar la advertencia de mi tío: Debemos ir temprano, para agarrar todavía algo de luz en el camino; hoy es un día especial y el maligno ya debe andar rondando.

Esta primera advertencia me llenó de expectativas, pero no dije nada.

Los caballos avanzaban así como también avanzaba la noche y cubría de negro el cielo y el entorno, puesto que ya harían como tres noches oscuras, así que la luna saldría bastante tarde.

A las siete de la noche estábamos amarrando los caballos en casa de un pariente que vivía antes de cruzar la interamericana y seguimos a pie hasta entrar al pueblo y mezclarnos con la muchedumbre que llenaba las calles del pequeño pueblo y nos abrimos paso hasta llegar a la iglesia.

La iglesia a esa hora, estaba repleta de gente que entraba y salía cada una con una motivación diferentes, pero toda relacionada con la fecha.

Para unos muy devotos habían llegado desde temprano, para escuchar el sermón de las siete palabras, arrodillarse frente al monumento y acompañar en procesión al Santo Sepulcro.  Otros aprovechaban la ocasión para llevar velas moradas, tomar agua bendita y llevarse algunas flores del Santo Sepulcro para a las 12 de la noche, preparar conjuros con distintos propósitos.  Para los jóvenes era un buen momento de ir conociendo amistades y si era posible ligar con alguna pareja, aunque fuera dentro de la iglesia.

Yo me mantenía atento a las instrucciones de mi guía, quien me iba presentando a medio mundo de los conocidos que se iba encontrando, hasta que llegara la hora de la salida de la procesión, que con su tradicional paso de tres para adelante y dos para atrás, hacía que este proceso fuera no solo lento, sino cansón

Lentamente el tiempo fue avanzando y entre los desafinados compases de una banda y los lamentos o sonidos guturales de un miserere, la noche fue cubriendo con su manto a todos los penitentes y feligreses, mientras una leve brisa más bien fría penetraba los huesos y hacía que el caminar se tornara en penitencia.

Ya cuando el reloj llegaba a las 11:00 el sueño, el frío, el cansancio y el aburrimiento hacían presa de mí, tomé valor y le digo a mi tío: ya la procesión está próxima a entrar, por qué no nos vamos?  Sin vacilar ni un instante me contestó: no podemos, no ves que Cristo está muerto y a las 12 exactas el demonio sale a celebrar su triunfo.  Entonces esa hora no nos puede encontrar en el camino, debemos esperar que pase.

Esta parte de historia no me la habían dicho antes de venir, de seguro que no hubiera venido y ahora yo quería regresar en la chiva, pero que hacía con el caballo?  Todo el cansancio y el sueño se me quitó, solo me quedó el frío que me quemaba los huesos y una grave aprensión que más bien era miedo.

Cuando la procesión se oriente hacia la entrada nos vamos; así cuando sean las 12, ya estaremos tomando los caballos y dirigiéndonos hacia la casa.

Ya no sabía si me quería ir o esperar, pero la noche pasara pero esta siguió y eran las 11:30 cuando mi tío me dijo: vámonos, que la luna está alumbrando; eso nos ayudará, llegamos hasta donde dejamos los caballos, los arreglamos y partimos.

La luna que tanto me agradaba para poder jugar de noche, ahora la sentía como una macabra cómplice que hacía que cualquier arbusto con su ayuda proyectara una sombra que se acercaba hacia nosotros.  Por nuestra frente nos cruzaban los murciélagos a los que siempre había tenido miedo, pero que ahora al resplandecer con la luna se tornaban terroríficos.

De pronto del suelo se levantaron varios pájaros que con la luz de la linterna de mano de mi tío se le veían los ojos rojos como encendidos.  Yo me sobresalté y mi tío al verme así me dijo: no temas esos son capachos, esos pájaros no hacen daño a las personas; lo malo es que ellos son mensajeros de las brujas, por eso siempre están por los caminos, no vuelan alto y avisan a sus dueñas quiénes se acercan.

Yo guardaba un hermético silencio mientras mi tío seguía hablando; ya pasaron las 12, pronto vamos a bordear el río y pasaremos junto a varios árboles de higuerón y es por ese lugar donde yo no quería que me dieran las 12.  No me pude contener y solo le pregunté, por qué? En esos árboles han ocurrido muchas cosas y todos los viernes Santo hay que cuidar de no estar cerca de ellos a las 12 de la noche.

Dicen los viejos que cuando crucificaron a Cristo y murió, el demonio salió a celebrar el triunfo del mal sobre el bien y que justo cuando iban a ser las 12 de la noche, se paró bajo un frondoso árbol; pero sentía la necesidad de ser adorado y le pidió al árbol que le bañara con flores y el árbol le dijo: no puedo, yo no tengo ni flores, ni frutos para ofrecerte y el demonio le dijo: bueno, eso para mí no es gran problema, a partir de hoy tú florecerás con las flores más olorosas y hermosas que hayan existido, pero solo podré verlas y admirarlas yo y los que a mí me adoren.

Al instante el árbol de higuerón se cubrió de flores que abrieron y despedían fuertes aromas a azufre y mirra, que atrajeron miles de luciérnagas y cocuyos que hacía que las flores brillaran como si fueran de luces, cientos de murciélagos volaron alrededor del maligno y negros cocorrones volaban entre las flores y chupaban el néctar que en ellas había.

Todo se hacía en torno a la figura y el trono que se había construido el demonio para ser alabado esa noche, ya que a la una él debe regresar a las profundidades del averno y desaparecer quedando solo la fragancia diabólica de las flores del higuerón y si te toca estar a las 12 bajo un árbol de estos, automáticamente te transformas en demonio y nadie te vuelve a ver.

El higuerón es tan celoso de su trabajo y su función, que no permite que otros árboles estén cerca de él y poco a poco los va envolviendo y se los va comiendo y es por ello que uno puede ver e incluso coger sus frutos, pero nunca sus flores, estas solo salen el Viernes Santo, a las 12 de la noche.

Pero alguien ha visto esas flores alguna vez? Le pregunté, ya te dije que solo los adoradores de Satanás, así como nosotros estábamos en una iglesia y escuchamos misa, nos salvamos.  Ellos y una que otra bruja viene a un palo de higuerón a adorar al diablo este día.  No te quise decir nada, para que no miraras para arriba, pero acabamos de pasar los tres palos de higuerón y sentiste el olor a mirra todavía? 

No contesté pero de seguro que cualquier cosa que yo hubiera sentido, iba a decir que me olía a mirra, aunque nunca la hubiera olido.

Para variar un poco la conversación, le pregunté y fue allí que las brujas tenían su fiesta?  No era fiesta, ya te dije que hoy es un día muy serio también para ellos era día de adoración.  Por algún motivo las brujas si llegan allí a bailar y fiestear, es cuando un domingo cae en día 7.  Si y eso por qué?  Ese día bailan desde las 12 hasta el amanecer y van llegando y trayendo cada una ingrediente, prenden una fogata, colocan un caldero con agua y a la que le van añadiendo: 6 murciélagos de cueva, 6 serpientes barrigueras grandes, las cabezas de 6 capachos y la cabeza de un macho cabrío.  Todo esto mezclado con hojas de higuerón y otras yerbas y otras cosas que mientras se cocinan, saltan y brincan cantando: lunes y martes y miércoles 3, jueves y viernes y sábado 6 y domingo y domingo 7, domingo 7, domingo 7.

Este aquelarre se extiende hasta que esté el potaje, todas beben hasta embriagarse y dicen que esta ceremonia les da vitalidad y poder para desarrollar su arte con mayor fortaleza.

En realidad, escuchando toda esa historia, el tiempo se me fue más rápido que el de la procesión y nos acercábamos al río que por lo menos a mí me decía que estaba en terreno conocido y sobre todo, abierto y bien alumbrado, ya que la luna se veía ahora hermosa y no sabía si es que estaba en el cielo o salía del inmenso espejo que era el charco del río.

Los caballos se aligeraron y en la cantarina corriente hundieron el hocico y empezaron a beber agua hasta calmar su sed.  Nuevamente me comenta mi tío mira, la luna está en la mitad del cielo, eso quiere decir que la marea está honda.  Sí? Cómo sabe?  Aprende esto…Luna en medio cielo, agua en los esteros.  Este es el momento en que los pescadores van a levantar los trasmallos en los esteros, para atajar los peces.  Otro día te explico mejor eso, ya estamos llegando a casa.

La verdad que ese Viernes Santo aprendí lo que nunca hubiera aprendido en la chiva, pero de seguro en un viaje en chiva jamás hubiera sentido el miedo y la sensación de estar tan cerquita del inframundo y sus habitantes, como ese viaje a caballo para llegar a Chame un Viernes Santo..

Ing. Blas Morán.

Marzo,2019.

La Puntualidad Alemana

 

Cuando se habla de Alemania, casi que todo el mundo destaca el orden y la puntualidad que los caracteriza en todas sus actuaciones.

Hoy quiero compartir con ustedes, una recién experiencia.

Nuestro viaje salió de Panamá a las 7:00 p.m., por lo que pasamos toda la noche de vuelo y como yo no puedo dormir en los aviones, me tocó ver dos películas y el resto escuchar musicales hasta llegar a Frankfurt a las a las 9 o 10, ya no recuerdo.  Llenos de entusiasmo salimos a conocer Frankfurt hasta las 9 de la noche que tomaríamos el autobús que nos llevaría a Praga.

Todo transcurrió con normalidad y a las 8:30 estábamos en la piquera, a la espera de nuestro autobús de la línea Flix Bus, que es una plataforma similar a UBER, pero de buses.

Una llovizna intermitente nos dio la bienvenida, acompañada de una brisa otoñal que penetraba hasta los huesos y así llegó las nueve, las diez y las once, como la canción de Joaquín Sabina y el bus no apareció.

Nuestro guía apenado y preocupado se resistía a aceptar lo que estaba ocurriendo y prefería esperar un poco más, hasta que el grupo lo conminó a buscar una alternativa y regresar al aeropuerto, donde había asientos, wifi y  calor.

Se contrató otro bus que saldría a las 6:00 a.m., así es que me tocó otra noche sin dormir.

A la mañana siguiente que el guía llamó a la plataforma para reclamar, le dijeron que el bus había llegado un poco antes y al no ver a nadie, se fue.  Una respuesta tercermundista pura y dura.

Esta fue nuestra experiencia de entrada a la ordenada y puntual Alemania.

El segundo bus llegó puntual y empezamos nuestro largo viaje hacia Praga, pero antes, pasando por varias ciudades de Alemania, en la que destacó Niuremberg, que se me pareció mucho a Stutgar en lo ordenada, limpia y también diseñada, que sorprende.

Entre ciudad y ciudad se fueron deslizando caseríos, poblados y grandes extensiones de terrenos ya cosechados, preparados esperando el invierno y bosques de abedules que se habían desnudado o vestidos de amarillo y naranja; semejaban proferir un gran bostezo para ir a dormir.  Mientras que los pinos y abetos intensifican su verdor y todas las ramas se dan a la tarea de proteger las yemas terminales y los primordios florales que harán eclosión en la próxima primavera.

Todo se combinaba para apresuradamente prepararse para lo que pronto vendría; el invierno y pensaba yo, a tantos kilómetros de mi casa ¿estaré en mi otoño preparando la llegada del invierno? Y ¿existirá una primavera después del invierno?

Todo discurría ante nuestros ojos, iluminado por un sol matutino que se abría paso entre espesas nubes y cada trozo de paisaje era en realidad una postal que me fue borrando el disgusto y la horrible experiencia de nuestra llegada, pero con la nariz pegada al vidrio de la ventana reflexionaba sobre los inconvenientes de encasillar los lugares y ponerles cliché para bien o para mal.

Si a mí me dicen que en Alemania con una sociedad ordenada y seria me ocurriría un percance así, hubiera dicho que no.  Eso solo ocurre entre nosotros, paisitos del tercer mundo.  Pero qué ironía, me tocó a mí comprobar que todos somos Homo sapiens, aunque ellos tengan 2% de nandertalis que parece hacer la diferencia.