Panamá Puente del Mundo

 

En el mes de la Patria, aprovechando uno de los largos fines de semana, me quedé en la ciudad y le pedí a mis hijos que me llevaran a conocer el Museo de la Biodiversidad.  Debo confesar que a estas alturas no lo conocía, como tampoco conocía el nuevo paseo de Amador.

Yo creo que sobre todo , los que algo tuvimos que ver con las luchas reivindicativas de nuestra soberanía y la recuperación de todo este territorio, tenemos el derecho y el deber de recorrer y disfrutar por lo menos una vez, de todo ese complejo turístico; y aunque al recobrarlo sintamos que hay fisuras por las que se destila corrupción y oscuras acciones, no es menos cierto que ahora todo ese territorio es nuestro, igual que la corrupción.

Bueno, ese es otro cuento que da para un artículo, solo ese tema.  Yo deseo compartir con ustedes mi impresión en el Museo de la Biodiversidad.

Sin lugar a dudas, tanto la estructura como la información que se presenta, está dirigida principalmente a los panameños. 

Hay que conocerla, interiorizarla y valorarla.  Yo salí de allí sintiéndome más panameño y más responsable con mi país y el mundo.  Casi que es obligatorio visitarlo con el tiempo suficiente.  No es una visita turística dentro de una agenda apretada de tiempo; es para contestarte las preguntas: de dónde venimos?  Qué somos? Y hacia dónde vamos?

Ya en escritos anteriores les había comentado que el istmo de Panamá emergió del mar y unió América del Norte con América del Sur y formó ese puente de vida que permitió que plantas y animales cruzaran en una y otra dirección.  Empezó así el gran corredor biológico que todavía hoy sigue siéndolo.

Este puente biológico facilitó la conexión terrestre, pero partió en dos lo que antes era un solo océano y las corrientes marinas fueron desviadas hacia otras direcciones, provocando con ello cambios mundiales tan extremos en el clima, que se produjo heladas en algunas partes y desiertos en  otras.

Así mismo la fauna marina empezó una era de adaptación a mares más fríos o más calientes y así ese pequeño puentes que es Panamá, tiene en el norte un mar más cálido y en el sur un océano más fresco.

Se imaginan ustedes que ese evento que ocurrió hace casi 4 millones de años, empezara a dar marcha atrás y que producto del calentamiento global los océanos suban de nivel y el puente vuelva a convertirse en varios islotes y lo que hoy son dos océanos vuelva a ser uno?  Esto igual que en un inicio, no será en un año, ni diez: será un proceso.  Pero en el interín se irán sucediendo cambios tan abruptos en el entorno, que nada volverá a ser igual.

Como coincidencia en la tarde después de visitar el museo, pasaban en el canal de National Geographic un documental con muchas entrevistas realizadas por Leonardo Di Caprio, a científicos, políticos, campesinos, indígenas y terminaba con su intervención en las Naciones Unidas.  Todo giraba sobre lo que ocurría ya en distintas partes del mundo, por efectos del cambio climático y las consecuencias futuras de no tomar las medidas necesarias en la actualidad.

Las grandes emisiones de CO2 a la atmósfera están alterando de tal forma la delgada capa que cubre la tierra, que ya no podrá protegernos como hasta ahora, de los rayos del sol; y no es que eso pasará; ya está pasando; ya hay comunidades indígenas enteras que han tenido que emigrar porque la isla donde vivían se inundó y desapareció.

Las economías más prósperas en el mundo, son también las que más contaminan y más CO2 envían a la atmósfera, por lo que se han puesto la meta de reducir las emisiones de CO2 pero resulta que el señor Donald Trump, no está convencido de los efectos del cambio climático (y él no es el único) por lo que anunció que retrasará su compromiso de reducción de emisiones.

El gran problema es que la tierra y su entorno tiene su propio calendario y no toma en cuenta quien está de acuerdo y quien no y se afectarán las áreas que se tienen que afectar, estén o no de acuerdo.

Algo tan insignificante como el istmo de Panamá, sale a flote y provoca el cambio del clima del mundo.  Sabemos con certeza lo que ocurrirá, si la temperatura en los polos aumenta un grado?  No se trata solamente de que se mueran los osos polares, los trópicos cambiarán irreversiblemente y la producción de alimentos se verá afectada y la hambruna aumentará por todas partes. Qué le tocará a las poblaciones afectadas?  No hay alternativas, hay que emigrar y para dónde? Ya ustedes lo están viendo.

No se trata de teorías “maltusianas” de posibles catástrofes.  Ya está ocurriendo; el cambio climático está entre nosotros y lo tenemos también en Panamá y todavía hay personas que o no se dan cuenta o creen que las medidas se pueden retrasar “mientras hago unos reales más”.  Eso lo dicen los inversionistas, comerciantes y promotores de bienes raíces, pero mientras, en invierno nos inundamos y en verano el sol nos cocina.

O empezamos ya a actuar con responsabilidad individual y colectiva o después puede ser muy tarde.  Durante esta semana se realiza en Bon, Alemania, otra reunión internacional sobre el tema y Filipinas resalta la carencia que existe en los países ya afectados como ellos, sobre los resultados de investigaciones que se han realizado y lo mismo ocurre en América. Tailandia reporta que los periodos monzonicos cada día son más impredecibles y con cada inundación y ya van tres se inunda 30% de Bangkok y las consecuencias son catastróficas para el comercio mundial

Yo soy un convencido de que los países con economías centralizadas, están en mejor condición de planificar e implementar medidas para frenar los efectos del cambio climático. 

No me refiero ni a comunismo, ni socialismo, ya que esto no es un problema político, sino un problema físico, técnico científico, congrves efectos económicos.

Esto podemos discutirlo posteriormente, pero mientras pensemos desde nuestro Panamá, cuál debe ser nuestro rol para contribuir desde lo local a  frenar un problema global.  Larga vida y éxitos al Museo de la Biodiversidad

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